El aumento golpea con más fuerza en los cortes populares y anticipa presión sobre el IPC que se conocerá la próxima semana.

La carne volvió a ubicarse en el centro de la escena inflacionaria. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, los precios de los cortes vacunos subieron un 10,6% en marzo, acumulando un 68,6% interanual. La dinámica pone en duda la explicación oficial de un “reacomodamiento” y anticipa un impacto fuerte en el índice de precios al consumidor (IPC).
Subas más fuertes en los cortes populares
El aumento no fue uniforme. Los cortes más consumidos registraron los mayores incrementos: la picada común trepó 20,4%, la carnaza 17,7% y la falda 13,4%. En contraste, los cortes más caros como el lomo (8,5%) y el matambre (7,6%) mostraron subas más moderadas.
El patrón se repite: los aumentos más intensos se concentran en los productos básicos, lo que golpea directamente el bolsillo de los sectores de menores ingresos y amplifica su impacto en la inflación general.
Carnicerías vs supermercados: la brecha que se agranda
El informe también revela diferencias según el canal de venta. En carnicerías, los precios subieron 12,2% mensual, mientras que en supermercados lo hicieron un 7,1%. Esa brecha se traduce en pérdida de poder de compra: con el mismo dinero, hoy se compra menos carne en comercios de cercanía.
A nivel geográfico, las subas fueron generalizadas en el AMBA, con picos de hasta 12,5% en el sur del conurbano.
Efecto arrastre y presión sobre el IPC
El aumento también se refleja en la media res, que subió 13,3% mensual y más de 70% interanual. Este dato funciona como un indicador adelantado, ya que impacta directamente en los costos minoristas.
En paralelo, otras carnes también registraron subas: el pollo aumentó 10,9% en marzo y el cerdo 6,3%, consolidando una presión generalizada en el rubro alimentos.
La teoría oficial en duda
El ministro Luis Caputo había atribuido las subas de los primeros meses del año a un ajuste puntual tras el atraso de precios. Sin embargo, el tercer mes consecutivo de aumentos de dos dígitos debilita esa explicación.
Lejos de estabilizarse, la carne continúa funcionando como uno de los principales motores de la inflación, en un contexto donde el poder adquisitivo sigue deteriorándose y los alimentos marcan el ritmo del costo de vida.