El jefe de Gabinete vuelve a quedar bajo la lupa por préstamos millonarios fuera del sistema bancario. La Justicia investiga un posible patrón en la adquisición de sus propiedades.

El Gobierno nacional intenta descomprimir la situación en torno a Manuel Adorni, pero cada nuevo dato refuerza el foco sobre su patrimonio. En las últimas horas, se conoció que en 2024 registró una hipoteca sobre un departamento en la calle Asamblea, en la ciudad de Buenos Aires, para acceder a un préstamo privado de 100.000 dólares.
Jubiladas, préstamos y un esquema que se repite
Al igual que en operaciones anteriores, el crédito no provino del sistema financiero tradicional. Las acreedoras fueron dos mujeres jubiladas: Graciela Isabel Molina de Cancio, ex comisaria de la Policía Federal, quien habría aportado 85.000 dólares, y Victoria María José Cancio, que completó los 15.000 restantes junto a la esposa del funcionario, Bettina Angeletti.
La operación se concretó en noviembre de 2024, en paralelo a la compra de una propiedad en el country Indio Cua. En ambas transacciones intervino la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien vuelve a aparecer en el entramado de operaciones vinculadas al funcionario y fue citada a declarar por el fiscal Gerardo Pollicita en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
La Justicia investiga un posible modus operandi
El caso no es aislado. En noviembre de 2025, Adorni también recibió otro préstamo no bancario de dos jubiladas que luego le vendieron un departamento en Caballito, en una operatoria que repite el mismo esquema: financiamiento privado, montos elevados y vínculos directos entre acreedores y vendedores.
Mientras el funcionario no brinda explicaciones sobre el crecimiento de su patrimonio, la investigación judicial busca determinar si estos créditos fueron genuinos o si se trata de prestanombres. La repetición del patrón empieza a delinear una hipótesis más amplia, que ya no se limita a una operación puntual.
En ese contexto, lo que parecía un caso aislado empieza a tomar forma de sistema. Y en esa repetición, más que aclararse, las operaciones se vuelven cada vez más difíciles de justificar.