Un depósito ilegal estalló en Mariano Acosta y reavivó denuncias por desregulación y falta de controles en el mercado del gas.

El feroz incendio que se desató en Mariano Acosta, partido de Merlo, tras la explosión de un depósito de garrafas, volvió a encender las alarmas en el conurbano bonaerense. Aunque los Bomberos Voluntarios lograron controlar el fuego durante la mañana, el episodio dejó al descubierto una trama de irregularidades que excede el hecho puntual y pone el foco en la falta de controles en un sector clave.
Según confirmó el bombero Alejandro Gutiérrez, el fuego afectó viviendas linderas y provocó el colapso de muros perimetrales a raíz de las explosiones. “No hay focos ígneos activos, pero seguimos con tareas de enfriamiento”, explicó. Afortunadamente, no se registraron nuevas detonaciones, aunque el impacto material fue significativo.
Un depósito ilegal y antecedentes ignorados
Con el correr de las horas, comenzaron a surgir datos que alimentan la preocupación. El lugar donde se originó el incendio no estaba habilitado para funcionar como depósito de garrafas. Su propietario, Oscar Adrián Benítez, reconoció que compraba unidades de distintas marcas para su distribución, una práctica que operaba al margen de la normativa vigente.
Vecinos de la zona aseguraron que no era la primera vez que ocurrían incidentes similares. En febrero, un taller cercano ya había sufrido un incendio vinculado a explosiones menores. Sin embargo, la falta de intervención estatal permitió que la situación continuara hasta derivar en una tragedia potencial.
Desregulación y riesgo: el trasfondo del conflicto
El episodio reavivó el debate sobre las consecuencias de la desregulación del mercado del Gas Licuado de Petróleo (GLP), impulsada por el Gobierno nacional a través del Decreto 446/2025. La normativa, promovida por el ministro Federico Sturzenegger, eliminó controles y facilitó el ingreso de nuevos actores al sector.
Desde la Cámara de distribuidores advirtieron que estas medidas generaron una proliferación de operadores clandestinos. “Cualquiera puede salir a vender garrafas sin controles, y eso es un peligro enorme”, habían alertado meses atrás.
El incendio en Mariano Acosta parece confirmar ese diagnóstico. La combinación de negocios informales, ausencia de fiscalización y almacenamiento indebido de material inflamable configura un escenario de alto riesgo para la población.
Mientras se investigan las causas del estallido, el caso expone una tensión de fondo: hasta qué punto la liberalización del mercado puede convivir con la seguridad pública. En Merlo, esa pregunta ya no es teórica, sino urgente.