Los datos del INDEC revelan un retroceso marcado en la actividad económica luego de los comicios legislativos, con desplomes interanuales en la producción industrial y la construcción que encienden alertas sobre el rumbo del empleo y la inversión.

El impacto económico posterior a las elecciones legislativas comenzó a reflejarse con mayor nitidez en noviembre, cuando los principales indicadores de la industria y la construcción confirmaron un marcado retroceso. Los datos difundidos por el INDEC muestran que ambos sectores, claves para el nivel de actividad y el empleo, atravesaron un mes de fuerte contracción, con caídas interanuales y mensuales que refuerzan las señales de enfriamiento de la economía.
En el plano industrial, el índice de producción manufacturera registró en noviembre una caída del 8,7% interanual. A nivel mensual, el retroceso fue del 0,6%, mientras que la serie tendencia-ciclo mostró una variación negativa del 0,1%, un indicador que refleja estancamiento en la dinámica de fondo. Si bien el acumulado de enero a noviembre exhibe un crecimiento del 2% respecto del mismo período de 2024, el comportamiento reciente marca un cambio de tendencia tras los comicios.
El detalle sectorial expone un deterioro generalizado. Las mayores incidencias negativas se observaron en alimentos y bebidas (-2,3%), vehículos automotores y autopartes (-1,2%), maquinaria y equipo (-1,1%) y prendas de vestir, cuero y calzado (-0,8%). También registraron bajas productos de metal, textiles, caucho y plástico, sustancias químicas, equipos e instrumentos, muebles, industrias metálicas básicas y productos minerales no metálicos. Solo la refinación de petróleo, coque y combustible nuclear mostró una incidencia positiva, aunque marginal, del 0,2%.
La construcción, otro termómetro clave de la actividad, tampoco escapó al deterioro. En noviembre, el índice desestacionalizado cayó 4,1% respecto de octubre y la serie tendencia-ciclo volvió a mostrar una variación negativa del 0,1%. Aun así, el acumulado de los primeros once meses de 2025 mantiene una suba interanual del 6,6%, lo que evidencia un comportamiento dispar según el período analizado.
El consumo aparente de insumos para la construcción refleja esa heterogeneidad. En comparación con noviembre del año anterior, se registraron fuertes subas en artículos sanitarios de cerámica (33,2%), hormigón elaborado (19,7%) y asfalto (17,6%), además de incrementos más moderados en hierro redondo y aceros para la construcción. En contraste, los materiales más vinculados a la obra privada y la vivienda mostraron caídas significativas: ladrillos huecos (-19,3%), yeso (-17,8%), pisos y revestimientos cerámicos (-15%), placas de yeso (-9%) y cemento portland (-4,7%).
El balance acumulado de enero a noviembre refuerza esta lectura. Mientras el asfalto creció 47% y varios insumos asociados a obras de infraestructura registraron alzas relevantes, persistieron bajas en yeso y ladrillos huecos, indicadores sensibles del nivel de construcción residencial.
En este contexto económico, marcado por la caída de la actividad real, el escenario político suma un nuevo factor de incertidumbre. La resolución de debates clave en el Congreso, atravesados por tensiones entre oficialismo y oposición, aparece como un elemento adicional que podría incidir sobre las expectativas y las decisiones de inversión en los próximos meses. La evolución de la industria y la construcción hacia fin de año y durante el inicio del próximo será determinante para evaluar si este freno responde a un ajuste transitorio o anticipa un ciclo más prolongado de desaceleración.