Donald Trump reconoció públicamente que intervino en las elecciones argentinas y afirmó que su apoyo fue clave para el triunfo de Javier Milei, reavivando el debate sobre la injerencia de Estados Unidos en la política local.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó un fuerte impacto internacional al admitir públicamente que tuvo injerencia directa en las elecciones legislativas argentinas. En una entrevista televisiva, el mandatario aseguró que su apoyo fue decisivo para que La Libertad Avanza lograra el triunfo en los comicios de octubre, una declaración que reaviva el debate sobre la influencia extranjera en procesos democráticos de la región.
Durante la conversación, Trump no solo se refirió a la situación política en Latinoamérica, sino que además reivindicó su rol en el ascenso electoral de Javier Milei. “Apoyé a Milei… él estaba perdiendo la elección, lo respaldé y ganó de una manera aplastante”, afirmó, adjudicándose el resultado sin matices y dejando entrever una intervención más profunda de lo que hasta ahora se conocía.
Previo a la votación del 26 de octubre, el entonces candidato republicano ya había manifestado en reiteradas oportunidades su “total apoyo” al presidente argentino. En ese momento, Trump destacó lo que consideraba una “excelente labor” del mandatario y llamó a los argentinos a respaldarlo para, según sus palabras, “seguir ayudando a alcanzar el increíble potencial de Argentina”. Incluso llegó a afirmar: “Javier Milei cuenta con mi total apoyo. No los defraudará. ¡Hagamos que Argentina vuelva a ser grande!”.
A esas declaraciones se sumaron gestos concretos desde Washington, como la promesa de un swap financiero por 20 mil millones de dólares, un hecho que había despertado sospechas sobre el peso real de Estados Unidos en el proceso electoral.
Las palabras de Trump ahora terminan de confirmar lo que para muchos analistas era evidente: la influencia norteamericana no solo existió, sino que el propio mandatario estadounidense decidió reivindicarla abiertamente.