En medio de fuertes reclamos salariales en salud y educación, el Gobierno de Javier Milei otorgó un aumento del 12% a las Fuerzas Armadas y sumó beneficios a las fuerzas de seguridad.

Mientras el discurso oficial insiste en el ajuste fiscal estricto para los sectores civiles más vulnerables, el presidente Javier Milei otorgó un aumento del 12% a las Fuerzas Armadas, desatando una fuerte polémica sobre las prioridades del gasto público. A través de un paquete de medidas que comenzará a regir en septiembre, el Poder Ejecutivo dispuso una recomposición que llevará el incremento anual castrense a casi un 32%, sumando además suplementos exclusivos para el manejo de los cazas F-16 y grupos comando, en un claro contraste con el congelamiento que sufren otras áreas del Estado.
El privilegio salarial de Milei
El esquema de recomposición escalonada fija una primera suba del 6,9% a partir del 1° de septiembre para todo el personal militar sin distinción de jerarquía, alcanzando un acumulado del 12,22% hacia diciembre. La medida, que también beneficia al personal en situación de retiro, amplía el gasto mediante adicionales por nivel educativo (de entre 10% y 25%) y crea compensaciones específicas para los Comandos de Fuerzas Especiales y los encargados del programa bélico F-16 Peace Condor.
Esta inyección de fondos hacia el sector militar evidencia una selectiva distribución de los recursos en un contexto de creciente descontento popular. La decisión de volcar partidas extraordinarias a la estructura de defensa, sumada a las recientes compras de equipamiento bélico, genera una profunda preocupación social mientras los haberes jubilatorios básicos y los presupuestos universitarios continúan relegados frente a la inflación.
Caja abierta para las fuerzas de seguridad y el aparato represivo
El beneficio estatal no se limitó a los cuarteles militares; el Ministerio de Seguridad aplicó simultáneamente subas al haber básico de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y el Servicio Penitenciario Federal. La reestructuración incluyó la expansión de adicionales estratégicos de entre el 20% y el 35% del sueldo neto, además de actualizaciones por zona desfavorable para más de 16.500 efectivos de seguridad en todo el país.
El refuerzo presupuestario comprende también la creación de bonificaciones por “Destino de Alta Complejidad” en aeropuertos, suplementos por “Alto Riesgo” para cuerpos especiales como la Agrupación Albatros y mejoras del 30% en servicios adicionales y custodias de la Policía Federal. Esta batería de mejoras para el aparato de seguridad consolida un trato preferencial que profundiza el malestar en el resto de los trabajadores del sector público nacional.