El Gobierno niega que el Plan de Inteligencia apunte a opositores, pero admite que el documento es secreto y reservado.

La Oficina del Presidente publicó un comunicado para negar que el nuevo Plan de Inteligencia Nacional esté diseñado para espiar a opositores, periodistas o economistas. Sin embargo, el texto oficial confirmó que el plan es secreto y solo accesible para el Presidente, la Secretaría de Inteligencia y una comisión del Congreso. La falta de transparencia alimenta la preocupación por un posible uso político del sistema.
“El Presidente Javier Milei ordenó reconstruir el Sistema de Inteligencia, destruido por gobiernos anteriores que lo usaron para saldar internas”, aseguró el comunicado. Y agregó: “Este es el primer gobierno en décadas que decidió no utilizar la SIDE para perseguir adversarios políticos”. A pesar de ese compromiso, los detalles del plan continúan bajo estricta reserva.
La polémica estalló tras una nota del diario La Nación que reveló que el nuevo plan de inteligencia pondría el foco en quienes “manipulen la opinión pública”. Según el artículo, esto podría habilitar el seguimiento de referentes políticos, periodistas y economistas. Desde la Casa Rosada negaron esa intención, pero no desmintieron la existencia de esas expresiones en el documento.
Preocupa la falta de controles
El carácter secreto del Plan de Inteligencia Nacional despierta dudas en sectores políticos y sociales. Legisladores de la oposición reclaman mayor control sobre los organismos de inteligencia. Especialistas advierten que sin reglas claras, el sistema podría ser utilizado para intimidar o vigilar a quienes cuestionen al gobierno. La tensión crece mientras el Congreso no accede al texto completo del plan.