El Presidente desestimó la caída del poder adquisitivo, culpó a la prensa y defendió a funcionarios cuestionados por créditos y patrimonio.

El presidente Javier Milei volvió a encender la polémica al afirmar que la idea de que “la gente no llega a fin de mes” es un “invento” del periodismo. En una entrevista por la TV Pública, el mandatario no solo negó la crisis económica, sino que responsabilizó a la sociedad por no avanzar en la dolarización y defendió a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de cuestionamientos judiciales.
Negación de la crisis y ataque frontal a la prensa
Durante la entrevista, Milei insistió en que el consumo se encuentra en “máximos históricos”, sin aportar datos que respalden la afirmación, y acusó a los medios de “envenenar a la gente”. En ese tono, redobló la confrontación: sostuvo que “el 95% de los periodistas son delincuentes” y que responden a intereses externos o buscan beneficios del Estado.
El Presidente también atribuyó el clima crítico hacia su gestión a la eliminación de la pauta oficial, en línea con su discurso de enfrentamiento con el sistema mediático.
Defensa cerrada de Adorni y los créditos
En paralelo, Milei respaldó a Adorni, a quien calificó como “un maravilloso jefe de Gabinete”, destacando su rol dentro del Gobierno. La defensa se produce en un contexto en el que el funcionario enfrenta cuestionamientos por su patrimonio y operaciones inmobiliarias.
Además, el mandatario justificó la toma de créditos millonarios por parte de funcionarios en el Banco Nación con un argumento que generó controversia: “¿Mató a alguien? ¿Afectó la libertad de alguien?”. Bajo esa lógica, consideró que no existe reproche moral si las operaciones se realizaron a “tasas de mercado”.
En la misma línea, el ministro Luis Caputo ya había relativizado el episodio, reforzando la postura oficial de minimizar el impacto político del caso.
La dolarización que nunca llegó
Consultado por una de sus principales promesas de campaña, Milei trasladó la responsabilidad a la sociedad: “No podés dolarizar porque la gente no quiere hacerlo”. Según explicó, el Gobierno habilitó mecanismos para operar en dólares, pero —afirmó— los ciudadanos eligen seguir utilizando pesos.
La declaración implica, en los hechos, un reconocimiento de que la dolarización no avanzó como política estructural, en un contexto marcado por tensiones económicas y pérdida de confianza.
Ajuste, “motosierra” y endurecimiento
Lejos de moderar su postura, el Presidente reafirmó el rumbo económico y aseguró que “la motosierra sigue encendida”, en referencia al ajuste del gasto público. También defendió el rol de Federico Sturzenegger en el proceso de desregulación y anticipó que no cederá frente a protestas sociales.
Mientras el Gobierno insiste en mostrar señales de recuperación, el discurso presidencial profundiza la confrontación política y mediática, en un escenario donde los indicadores económicos y el malestar social siguen marcando el pulso de la gestión.