El Gobierno prepara un proyecto integral que cambia reglas clave del sistema: boleta única, ficha limpia y un salto exponencial en el financiamiento privado.

El gobierno de Javier Milei ya tiene listo un anteproyecto de Reforma Electoral Integral que apunta a rediseñar el sistema político. La iniciativa incluye la eliminación de las PASO, la implementación de la Boleta Única de Papel y nuevas condiciones para candidatos, pero pone el foco en un punto sensible: el financiamiento de la política.
Aportes privados: el cambio que genera más ruido
El aspecto más polémico del proyecto es la modificación del tope de aportes privados. La propuesta oficial plantea multiplicar por más de 17 veces el límite actual, llevando el máximo permitido del 2% al 35% del cálculo basado en el módulo electoral y la cantidad de electores.
En la práctica, esto habilitaría que una sola persona —física o jurídica— pueda realizar contribuciones significativamente mayores tanto para el funcionamiento de los partidos como para las campañas. El mismo criterio se aplicaría al financiamiento electoral, ampliando el peso del capital privado en la competencia política.
Un rediseño del sistema con impacto político
Además del financiamiento, el proyecto contempla eliminar las elecciones primarias y avanzar con la Boleta Única de Papel, dos cambios que modificarían la dinámica electoral. También incorpora el requisito de “Ficha Limpia”, que impediría candidaturas de personas con condenas en determinadas instancias judiciales.
El paquete aparece como una reforma estructural que no sólo redefine cómo se vota, sino también quién financia la política y bajo qué condiciones. En ese esquema, el aumento de los aportes privados abre un debate de fondo sobre la influencia del dinero en la toma de decisiones.
La iniciativa todavía debe atravesar el Congreso, pero ya anticipa un escenario de discusión intensa. Porque más allá de los cambios técnicos, lo que está en juego es el equilibrio entre transparencia, representación y poder económico dentro del sistema democrático.