Ante un estadio repleto, la cantante recordó las presiones para que dejara de criticar al Gobierno y aseguró que la “batalla cultural” impulsada desde el poder fracasó. Dos River agotados como respuesta a meses de ataques libertarios.

La consagración de Lali Espósito en el estadio Estadio Monumental tuvo mucho más que música. Frente a más de cien mil personas distribuidas en dos noches históricas, la artista aprovechó uno de los momentos más emotivos de su show para enviar un mensaje directo a quienes durante meses intentaron convertirla en enemiga pública desde las más altas esferas del poder.
Después de interpretar “Plástico”, una de las canciones más filosas de su último álbum, Lali recordó el período en el que fue blanco permanente de los ataques de Javier Milei y de buena parte del aparato comunicacional libertario.
“La verdad se sabe, se ve, se siente. Cuando algo es de plástico se nota”, lanzó ante un Monumental colmado. Pero la frase que encendió la ovación llegó segundos después: “Se me aconsejaba cerrar la boca, no enfrentarme a Milei, al Gobierno o a la gente que me agredía”.
La batalla cultural que terminó en un River lleno
Durante más de un año, la cantante fue uno de los objetivos preferidos del oficialismo. Desde cadenas de insultos en redes sociales hasta cuestionamientos presidenciales, la figura de Lali fue utilizada como símbolo de una supuesta disputa cultural impulsada por el Gobierno.
Sin embargo, el resultado terminó siendo exactamente el contrario al esperado. Mientras desde la Casa Rosada intentaban instalarla como un enemigo ideológico, la artista agotó dos estadios River y consolidó uno de los momentos más importantes de su carrera.
“Con tal de continuar con su sesgo necesitaban tener una batalla cultural. Pero se equivocaron. La gente no es boluda, la gente sabe”, afirmó ante miles de fanáticos que respondieron con una de las mayores ovaciones de la noche.
Un mensaje político sin necesidad de hacer política
La escena tuvo una carga simbólica difícil de ignorar. Mientras el oficialismo insiste en señalar artistas, periodistas, científicos o universidades como parte de una supuesta estructura adversaria, una de las figuras más populares de la música argentina eligió responder desde el escenario más grande del país.
La presencia de Kylie Minogue, Miranda!, Duki y Dillom terminó de coronar una celebración artística que también funcionó como una demostración de independencia frente a las presiones políticas.
Sin mencionar nuevamente al Presidente, Lali dejó una definición que sintetizó el sentido de su discurso: agradeció a quienes la acompañaron cuando era más difícil hacerlo. El River repleto hizo el resto. Para una gestión obsesionada con la llamada “batalla cultural”, la imagen de más de 80 mil personas coreando su nombre resultó una postal incómoda de ignorar.