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Energías de diciembre 2025: el fuego se convierte en piedra y la palabra se vuelve destino

Por infolitica

Diciembre 2025 llega cargado de lunas intensas, alineaciones tensas y un solsticio que marca un quiebre energético. Un mes de revelaciones, orden y decisiones clave antes del inicio de 2026.

Por: Mauro Estevez

Diciembre 2025 comienza como un corredor de viento, donde se siente la prisa, el murmullo de lo que aún no comprendemos, una especie de preludio vibrante que anuncia que algo grande está por consolidarse. Los primeros días del mes abren con una luna llena en Géminis el 4 de diciembre, donde el imponente astro suspendido en el cielo actúa como un micrófono cósmico. Todo se amplifica: la voz interna, las conversaciones pendientes, los rumores colectivos. Es una iluminación de ideas, pero también una invitación peligrosa a la dispersión.

A nivel social, se configuran debates que laten como enjambres; a nivel personal, la mente se acelera. Pero esta Luna llena no viene sola, ya que está en un diálogo subterráneo con la corriente sagitariana que ya comenzó a crecer. Este es el inicio del mes donde la verdad quiere abrirse paso entre la multiplicidad.

Los primeros movimientos importantes se dan en torno al Sol. El 5 de diciembre, el Sol en Sagitario forma un aspecto con los Nodos, y sentimos en el cuerpo una bifurcación: ¿seguimos el camino habitual o respondemos al llamado del destino? Se abre una puerta para soltar viejas narrativas personales y colectivas. Ese mismo aire de “encrucijada” late en las calles, en la política, en lo social: lo que el colectivo discute empieza a perfilar consecuencias reales, casi kármicas.

El 14 de diciembre, el Sol hace trígono a Quirón, sanador herido que extiende una mano desde Aries. Es uno de los momentos más nobles del mes. Se suavizan heridas de identidad, se alinean acciones y sentido. Es un día ideal para perdonar, para reconocer lo que dolió y aún así seguir. Socialmente, este tránsito abre discusiones sobre reparación, sobre quién merece ser escuchado, sobre el derecho a existir sin pedir permiso. La narrativa global toma un tono más humano.

Tres días después, el 17, el Sol cuadra a Saturno en Piscis. Y ahí el mar se vuelve espeso. Saturno exige estructura donde antes había intuición, y en lo colectivo se sienten medidas, límites, responsabilidades que pesan. A nivel personal, es un día de cansancio espiritual, pero también de lucidez: entendemos lo que ya no podemos dilatar.

El 21 de diciembre es un punto crítico y mágico porque el Sol entra en cuadratura a Neptuno, Cuando entra en Capricornio: el solsticio, el portal de la piedra y comienzo de la temporada Capricornio. Ese aspecto tiene un código particular: una especie de niebla luminosa. Neptuno confunde, el Sol cambia de fuego a tierra y el mundo parece sostener el último suspiro de lo imaginado antes de caer en lo inevitable. Es un día para no decidir impulsivamente, para medir palabras. Es el pasaje del mito a la estructura. Lo que soñamos debe comenzar a ordenarse. Es importante que todo comience a tener un orden, un espacio, una materialidad tangible. Para ello entender los tiempos de los procesos es clave. No debes apresurar nada. Incluso seguir la intuición, la corazonada, el destino mismo tiene tiempos divinos que aún no conocemos.

Pero antes del solsticio, el 20 de diciembre, la Luna Nueva en Sagitario nos ofrece una flecha pura, una intención intacta. Un renacer del fuego que guía. Con el Sol por cambiar de signo, esta Luna Nueva no es inocente: es un último disparo del espíritu antes de que comience la temporada de concreción. Declara deseos para que tengan visión, pero que también estén listos para caminar hacia el invierno (emocional o real) en el tiempo. Esta Luna Nueva cae en 28° de Sagitario, zona ardiente, filosófica, casi profética. Es un llamado a decidir qué historia queremos contar en 2026.

Mientras todo esto sucede en el cielo grande, Mercurio abre un capítulo clave del mes. El 11 de diciembre, Mercurio entra en Sagitario y la palabra se enciende. El discurso se expande, la narración colectiva se vuelve épica, exagerada, a veces imprudente. Mercurio hace trígono a Júpiter el día 6, a Saturno el 7, a Urano el 10, y a Neptuno el 11. Es una secuencia alquímica, un momento de trabajo que hay que saber manejar. Estas energías nos proponen el siguiente ciclo Primero la expansión, después la responsabilidad, luego la genialidad, y finalmente la inspiración en todos los aspectos de la vida. Un verdadero camino iniciático para la mente. Consejo: escribir, estudiar, comunicar. Pero también filtrar, porque el exceso de Sagitario puede convertir convicciones en fanatismo.

Venus recorre diciembre con movimientos suaves hasta que el 24 de diciembre entra en Capricornio. Amor que se vuelve maduro, compromiso, decisiones tangibles. Las relaciones se vuelven serias: se nos pide coherencia, responsabilidad afectiva, sostén. Antes, el 11 hace cuadratura al Nodo: redefine vínculos, marca giros afectivos. El 18 trígono a Quirón sana heridas del deseo. El 21 cuadratura a Saturno pide límites claros —no más postergar lo inevitable—. El 24 cuadratura a Neptuno obliga a enfrentar ilusiones románticas y decir la verdad.

Marte sigue un camino parecido, entrando en Capricornio el 15 de diciembre. Es un cambio crucial: nuestra energía, que venía dispersa e idealista, se vuelve estratégica. Marte en Capricornio es un general que no juega. Un tránsito excelente para trabajo, metas, hábitos, resistencia. Pero antes hace aspectos tensos a Saturno (9 de diciembre) y Neptuno (14 de diciembre), como si quisiera purgar dudas y desilusiones antes de ponerse firme.

Júpiter, todavía retrógrado durante todo el mes, hace cuadratura a Quirón el 21. Un tránsito que trae revisión profunda de creencias: lo que pensábamos que era verdad se agrieta; lo que parecía seguro, no lo es. A nivel social: discusión sobre justicia, leyes, moral. A nivel personal: entender que aprender también es errar.

Urano y Neptuno siguen retrógrada parte del mes, moviendo el inconsciente colectivo como si limpiaran sótanos. Urano en su camino el 9 de diciembre cuando se opone a Lilith: aparecen verdades incómodas, irrupciones, revelaciones fracturadas.
Neptuno, directo desde el 10 de diciembre, permite que la intuición vuelva a fluir con claridad después de meses de confusión silenciosa. Y, Lilith entra en Sagitario el 20 de diciembre, activando un fuego salvaje: la verdad cruda, la palabra prohibida, la rebeldía filosófica. Las luchas por sentido se intensifican.

Diciembre parece ser la cumbre donde ponemos en balance todo el recorrido del año, pero este 2025 está configurado para acomodar los estantes de la vida, atar con alambre fuerte lo necesario, ya que necesitamos encontrar un horizonte. El próximo año será movido y vertiginoso, por ello el orden interno y externo es clave. Termina el año, pero no terminan los procesos, es momento de plantarse de cara a la vida con madurez.

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