A días de una votación que aparece complicada para La Libertad Avanza, el oficialismo aceptó poner un techo que duplica el permitido por la legislación vigente. La marcha contra la iniciativa sumará sindicatos, organizaciones sociales y figuras de la cultura.

La presión política y social obligó al Gobierno de Javier Milei a mover una de las piezas centrales de su proyecto para modificar la Ley de Tierras. A tres días del tratamiento en el Senado, La Libertad Avanza aceptó incorporar un límite a la propiedad rural extranjera, aunque fijó el porcentaje en un nivel considerablemente superior al establecido por la normativa actual.
El nuevo borrador establece que las personas o empresas extranjeras no podrán concentrar más del 25% de las tierras rurales de cada provincia y del territorio nacional. La modificación representa un cambio respecto de la versión original, que directamente eliminaba cualquier porcentaje máximo, pero mantiene una flexibilización sustancial frente al límite vigente desde 2011.
El oficialismo modifica el proyecto para buscar los votos
La negociación se produce mientras el oficialismo enfrenta dificultades para alcanzar los 37 votos necesarios para conseguir la media sanción en la Cámara alta. La falta de una mayoría asegurada llevó a La Libertad Avanza a revisar el texto y buscar respaldo entre bloques que todavía no definieron su posición.
La legislación actual fija un techo del 15% para la propiedad extranjera de tierras rurales a nivel nacional, provincial y departamental. El proyecto que ahora impulsa el Gobierno eleva ese límite al 25%, por lo que la concesión anunciada por el oficialismo no implica mantener las restricciones existentes, sino permitir una mayor participación de capitales extranjeros en la propiedad del suelo argentino.
La senadora Patricia Bullrich tiene previsto brindar este martes una conferencia de prensa para explicar los cambios introducidos en el proyecto y defender la nueva redacción ante las críticas que generó la iniciativa.
Una movilización contra la extranjerización
Mientras el oficialismo intenta destrabar la votación, la reforma también provocó una respuesta en las calles. Para el jueves 6 de agosto se multiplicaron las convocatorias frente al Congreso de organizaciones políticas, sociales, sindicales y de inquilinos que buscan impedir la aprobación de la iniciativa.
El diputado Leandro Santoro llamó a movilizarse bajo la consigna de frenar la extranjerización de las tierras. También Inquilinos Agrupados convocó a concentrarse desde el mediodía y vinculó el proyecto con modificaciones que, según la organización, podrían afectar a millones de familias.
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) también confirmó su participación. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, advirtió que la reforma podría comprometer la soberanía sobre territorios estratégicos.
La resistencia también llegó al mundo artístico. Lali Espósito difundió la convocatoria bajo el lema “Argentina no está a la venta”, mientras que Dolores Fonzi llamó a participar de la movilización.
Así, el Gobierno llega al Senado con un proyecto modificado a contrarreloj, una mayoría todavía incierta y una protesta que promete convertir el debate parlamentario en una disputa política por quién controla el territorio argentino y hasta dónde está dispuesto a ceder el oficialismo para conseguir los votos.