Por instrucción de Manuel Adorni, el Ejecutivo avanza con nuevos recortes del gasto en medio de ocho meses consecutivos de baja en los ingresos.

El gobierno de Javier Milei decidió profundizar el ajuste fiscal y ordenó a todos los ministerios presentar un plan de recorte del gasto público en las próximas semanas. La instrucción fue impulsada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en un contexto marcado por la caída sostenida de la recaudación.
Ajuste generalizado y plazos definidos
Según se confirmó oficialmente, el recorte contempla una reducción del 2% en el gasto corriente y un fuerte ajuste del 20% en el gasto de capital. En términos globales, la poda equivale a cerca del 2,5% del gasto corriente total.
Los ministros deberán presentar sus planes antes del 30 de abril, en lo que se configura como una nueva etapa del programa de ajuste que lleva adelante el Ejecutivo.
La medida tomó estado público tras una corrección del periodista Luis Majul, cuyo planteo fue respaldado por el propio Gobierno. Tanto Adorni como Milei replicaron el mensaje, en una señal clara de validación política del rumbo elegido.
Ocho meses de caída y alerta fiscal
El endurecimiento del ajuste llega en un momento crítico: la recaudación tributaria cayó 4,7% en términos reales durante marzo, acumulando ocho meses consecutivos en baja.
Si bien los ingresos alcanzaron los 16 billones de pesos, el crecimiento interanual quedó por debajo de la inflación, lo que implica una pérdida real de recursos. En el primer trimestre, la caída acumulada frente a la inflación ronda el 18%, reflejando el impacto de la contracción del consumo y el deterioro del salario real.
Este escenario pone en tensión uno de los pilares del modelo económico: el superávit fiscal. Con menos ingresos, el Gobierno opta por profundizar el ajuste para evitar caer en déficit.
El riesgo de enfriar aún más la economía
La decisión, sin embargo, no está exenta de costos. El recorte del gasto —especialmente en inversión— puede profundizar el freno de la actividad económica, en un contexto donde el consumo ya muestra signos de debilidad.
El Gobierno enfrenta así un equilibrio delicado: sostener el orden fiscal sin terminar de asfixiar la recuperación. Por ahora, la prioridad está clara: ajustar más, incluso en medio de una economía que todavía no logra recomponerse.