La ministra elogió medidas que alcanzaron al empresario y reavivó la polémica por la ley que redujo el alcance de los delitos de evasión.

La senadora nacional Patricia Bullrich volvió a quedar en el centro de la polémica tras utilizar al empresario Lázaro Báez como ejemplo durante un acto económico en Tucumán, donde defendió las medidas de blanqueo impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Su frase no pasó desapercibida: “beneficiaron hasta a Lázaro Báez”, dijo, exponiendo el alcance real de una política que el oficialismo presenta como herramienta para reactivar la economía.
El comentario se dio en tono irónico, pero terminó generando ruido incluso dentro del propio esquema discursivo del Gobierno. Bullrich intentó graficar la amplitud del blanqueo y lanzó otra frase provocadora: “Vamos a fundir a todas las fábricas de colchones”, en alusión a los dólares no declarados. En esa línea, insistió en que los argentinos deben volcar sus ahorros al sistema formal, asegurando que depósitos de hasta 10 mil millones de pesos no serían observados por el fisco.
El beneficio concreto a Báez
Más allá del discurso, lo cierto es que el empresario santacruceño resultó directamente beneficiado por la legislación impulsada por La Libertad Avanza. El Tribunal Oral en lo Penal Económico N°3 dictó recientemente el sobreseimiento parcial de Báez en una causa por evasión impositiva vinculada a Austral Construcciones SA.
La clave está en la Ley de Inocencia Fiscal, sancionada en enero de 2026, que modificó de forma sustancial el Régimen Penal Tributario. La normativa elevó el umbral de punibilidad de la “evasión simple” de $1.500.000 a $100.000.000, dejando fuera del alcance penal múltiples maniobras investigadas en causas anteriores.
Un cambio legal con impacto político
Gracias a esta modificación, los ejercicios fiscales correspondientes a 2010, 2011, 2013 y 2014 quedaron automáticamente excluidos de la persecución penal, ya que los montos no superaban el nuevo piso establecido por la ley. De esta manera, el tribunal no tuvo margen para sostener las acusaciones.
El episodio dejó al descubierto una contradicción incómoda para el oficialismo: mientras construye un discurso de combate contra la corrupción, sus propias reformas terminan favoreciendo a figuras históricamente cuestionadas. Las declaraciones de Bullrich no hicieron más que poner en palabras lo que ya estaba escrito en los fallos judiciales.