Científicos del Conicet y organizaciones ambientalistas denuncian el colapso del sistema cloacal regional y alertan por riesgos graves para la salud pública en las playas de Berisso.

Científicos del Conicet y organizaciones ambientalistas volvieron a encender las alarmas por una profunda crisis cloacal en la región, al advertir que efluentes humanos sin tratamiento adecuado están siendo volcados de manera sistemática al Río de la Plata y afectan de forma directa a las playas de Berisso. La situación fue descripta como una verdadera “bomba sanitaria”, con consecuencias concretas para la salud de la población.
El foco del problema está en el funcionamiento deficiente de la planta de pretratamiento cloacal ubicada en Berisso, que recibe residuos provenientes de La Plata, Berisso y Ensenada. Según distintos informes técnicos y presentaciones judiciales, la planta no cuenta con la capacidad necesaria para procesar el volumen de efluentes que ingresa, lo que deriva en descargas directas al río sin el tratamiento correspondiente.
En ese contexto, la ONG Nuevo Ambiente solicitó que no se aplique el aumento de la tarifa de ABSA previsto para febrero. Desde la organización sostienen que el servicio cloacal es incompleto y que la planta lleva años operando de manera irregular, provocando el vuelco de miles de metros cúbicos por hora de residuos cloacales al Río de la Plata.
Un informe reciente de la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del Conicet confirmó un escenario ambiental y sanitario crítico en la ribera de Berisso. El estudio advirtió que las playas recreativas se transformaron en zonas de alto riesgo, tanto por la contaminación del agua como por la arena, que funciona como reservorio de microorganismos patógenos.
Gerardo Leotta, investigador del Conicet, señaló que la situación empeora con el crecimiento poblacional sin inversiones estructurales. Según detalló, la planta apenas logra filtrar unos 5.000 metros cúbicos diarios de los 13.000 que llegan desde La Plata, a los que se suman los residuos cloacales de Berisso y Ensenada, incluidos los de hospitales.
Los datos microbiológicos resultan contundentes: mientras la normativa fija un máximo de 2.000 bacterias coliformes fecales cada 100 mililitros, en los puntos de descarga se registraron valores promedio de 7.100.000. Pese a reiteradas órdenes judiciales para reparar el sistema, hasta el momento no se verificaron avances concretos.