Al mando de Patricia Bullrich, el oficialismo retiró del proyecto el capítulo que ampliaba la posibilidad de que capitales extranjeros compraran tierras rurales.

El gobierno de Javier Milei tuvo que retroceder en uno de los puntos más cuestionados de su reforma de la Ley de Tierras para intentar evitar una nueva derrota política en el Senado. Después de no conseguir los votos necesarios para avanzar con el proyecto, el oficialismo decidió eliminar el capítulo que flexibilizaba las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.
La concesión fue definida tras una serie de negociaciones encabezadas por la senadora Patricia Bullrich, quien reunió a legisladores aliados para intentar garantizar el tratamiento de la iniciativa durante la sesión de este jueves. El repliegue dejó expuesta la dificultad de La Libertad Avanza para construir una mayoría estable incluso entre los bloques que habitualmente acompañan sus proyectos.
El capítulo eliminado formaba parte de la denominada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” y planteaba cambios sustanciales al régimen de tierras. Su eliminación buscó desactivar el rechazo que había comenzado a crecer entre senadores vinculados a distintos gobernadores.
Los gobernadores que complicaron el plan del Gobierno
El escenario comenzó a cambiar cuando distintos mandatarios provinciales hicieron público su rechazo a cualquier modificación que facilitara la extranjerización de tierras.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, fue uno de los primeros en marcar distancia. El mandatario sostuvo que su provincia no acompañaría medidas que permitieran una mayor concentración de tierras en manos extranjeras y defendió que los recursos estratégicos permanecieran bajo control argentino.
Su posición tuvo impacto directo sobre la senadora Julieta Corroza, cuyo voto había sido considerado inicialmente favorable por el oficialismo.
También el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, ratificó que las senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza rechazarían el proyecto. A su vez, el mandatario misionero Hugo Passalacqua manifestó su oposición a cualquier modificación que facilitara la compra de tierras por capitales extranjeros y reivindicó la defensa de los recursos estratégicos de su provincia.
El oficialismo perdió votos y terminó retrocediendo
El poroteo parlamentario terminó de complicarse durante las últimas horas. Los radicales Flavio Fama y Daniel Kroneberger, que todavía aparecían como posibles apoyos, confirmaron que votarían en contra.
También anunciaron su rechazo José María Carambia, de Santa Cruz, y Flavia Royón, de Salta. Con esas definiciones, el capítulo referido a la extranjerización quedó prácticamente sin posibilidades de reunir los votos necesarios.
La situación dejó al Gobierno frente a una disyuntiva: insistir con una iniciativa que podía ser rechazada en el recinto o retirar el punto más conflictivo para intentar preservar el resto del proyecto.
La única senadora que todavía no había definido públicamente su posición era Edith Terenzi. Sin embargo, el problema para Milei ya excedía ese voto. Varios legisladores comenzaron a advertir que acompañar el resto de la iniciativa podía implicar un costo político en sus propias provincias.
Así, la maniobra que originalmente buscaba flexibilizar las restricciones sobre la propiedad extranjera terminó obligando al Gobierno a retirar uno de sus principales objetivos. El retroceso volvió a mostrar los límites de la estrategia parlamentaria de la Casa Rosada y abrió incluso la posibilidad de que, si continúan las deserciones, no solo fracase el capítulo sobre tierras sino que también quede comprometido el conjunto de la ley.