El funcionario de Javier Milei apuntó contra la ciudad donde nació y estudió. Lo hizo después de construir toda su carrera política y económica dentro de distintos gobiernos nacionales y provinciales.

Federico Sturzenegger volvió a quedar en el centro de la polémica. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado aseguró durante una entrevista que La Plata es “una ciudad de estadistas” porque “viven todos del Estado”. La frase llamó la atención no solo por el tono despectivo hacia la capital bonaerense, sino también por quién la pronunció: uno de los funcionarios que más años pasó ocupando cargos públicos en la Argentina.
Del Estado al Estado: la trayectoria del ministro que cuestiona al Estado
Desde julio de 2024, Sturzenegger ocupa un lugar clave en el gabinete de Javier Milei y es uno de los principales impulsores del ajuste y la desregulación impulsados por el Gobierno nacional. Sin embargo, su vínculo con la función pública no comenzó con la gestión libertaria.
Su recorrido estatal incluye cargos durante el gobierno de Fernando de la Rúa, una banca como diputado nacional durante la gestión de Mauricio Macri y la presidencia del Banco Central. A lo largo de su carrera política trabajó junto a figuras como Domingo Cavallo, Ricardo López Murphy, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich y ahora los hermanos Milei. Más de dos décadas atravesando gobiernos de distintos signos políticos, siempre desde algún despacho estatal.
La Plata, los recuerdos de juventud y una ironía difícil de esquivar
Durante la entrevista, Sturzenegger también recordó su paso por el Colegio Nacional “Rafael Hernández” de la Universidad Nacional de La Plata. Allí habló de su adolescencia, de su afición por el rock y hasta de la abundante cabellera que lucía en aquellos años. “Tenía una porra tremenda”, contó entre risas al evocar sus tiempos de estudiante.
La historia suma una cuota extra de ironía. El mismo funcionario que hoy cuestiona a quienes “viven del Estado” construyó buena parte de su trayectoria profesional dentro de él. Y la misma ciudad que eligió caricaturizar fue la que lo formó en una de las instituciones educativas públicas más prestigiosas del país.
Quizás por eso la frase resonó más allá de una simple chicana. Porque cuando quien habla lleva un cuarto de siglo transitando oficinas públicas, la frontera entre la crítica y la contradicción se vuelve bastante más difícil de distinguir.