El Xeneize cayó 1-0 en La Bombonera, terminó tercero en el Grupo D y jugará la Sudamericana tras otra noche marcada por la frustración y los reproches.

Boca Juniors volvió a protagonizar una noche para el olvido y quedó eliminado de la Copa Libertadores en fase de grupos. El equipo dirigido por Claudio Ubeda perdió 1-0 frente a Universidad Católica en La Bombonera y cerró su participación en el tercer puesto del Grupo D con apenas siete puntos, un golpe durísimo para un plantel que tenía como obsesión volver a pelear por la séptima.
Boca nunca encontró respuestas y la Bombonera explotó contra el equipo
El único gol de la noche llegó a los 34 minutos del primer tiempo, cuando Clemente Montes armó una gran jugada individual y sacó un derechazo imposible para Leandro Brey. Hasta ese momento, Boca ya mostraba enormes dificultades para generar juego y dependía demasiado de lo que pudiera inventar Tomás Aranda para romper el esquema defensivo de los chilenos.
Con el resultado en contra, el equipo se transformó en un manojo de nervios. Empujó más por desesperación que por claridad y chocó una y otra vez contra el arquero Vicente Bernedo y el orden defensivo de Universidad Católica. El final encontró a los jugadores rodeados de silbidos, insultos y una Bombonera completamente frustrada por otro fracaso internacional.
El Xeneize irá a la Sudamericana tras otro golpe continental
Úbeda apostó desde el arranque por Brey; Malcom Braida, Lautaro Di Lollo, Marco Pellegrino, Lautaro Blanco; Leandro Paredes, Milton Delgado, Ander Herrera; Tomás Aranda, Milton Giménez y Exequiel Zeballos. Luego ingresaron Alan Velasco, Ángel Romero y Miguel Merentiel, aunque ninguno logró cambiar una historia que parecía torcida desde mucho antes del pitazo final.
Con esta derrota, Boca quedó afuera de los octavos de final y deberá conformarse con disputar la Copa Sudamericana. Mientras tanto, Flamengo, Corinthians, Palmeiras y otros equipos ya aseguraron su lugar en la próxima ronda de la Libertadores. En Brandsen 805, en cambio, vuelve a quedar flotando una sensación cada vez más pesada: la de un gigante que hace tiempo no logra estar a la altura de su propia historia.