El sector manufacturero volvió a registrar una fuerte caída del empleo formal y ya acumula más de dos años consecutivos de retroceso bajo el gobierno de Javier Milei.

La crisis industrial continúa profundizándose en la Argentina y empieza a mostrar un deterioro cada vez más difícil de revertir. Según datos relevados por Industriales Pymes Argentinos (IPA) sobre registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, la industria manufacturera perdió 48.950 puestos de trabajo formales en la comparación interanual y consolidó una caída que golpea especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
La industria concentra casi la mitad de los empleos destruidos
En febrero de 2026, el sector manufacturero contabilizó 1.138.536 trabajadores registrados, contra los 1.187.486 que tenía un año atrás. La caída también continuó en términos mensuales, con otros 2.594 empleos perdidos respecto de enero. El retroceso ocurre en medio de un escenario marcado por la apertura importadora, el derrumbe del consumo interno y el freno de amplios sectores productivos.
El informe de IPA advirtió que la industria explica casi la mitad de los puestos destruidos en el último año dentro del sistema formal. A la par, el comercio mayorista y minorista perdió otros 21.952 empleos. “La pérdida de puestos de trabajo ha dejado de ser un ajuste transitorio para transformarse en un daño estructural”, alertó la entidad empresaria.
Pymes al límite: cierres, despidos y caída sostenida de la actividad
Desde diciembre de 2023 hasta febrero de este año, el empleo formal acumuló una pérdida de 364.554 puestos registrados, con un promedio superior a 14 mil empleos destruidos por mes durante 26 meses consecutivos. En paralelo, desaparecieron casi 25 mil empresas aportantes desde la llegada de Javier Milei al Gobierno.
Sectores como metalurgia, calzado, textil, materiales para la construcción, alimentos y línea blanca vienen reportando caídas persistentes en ventas y utilización de capacidad instalada. Frente a ese escenario, el presidente de IPA, Daniel Rosato, cuestionó con dureza el rumbo económico y advirtió que “las fábricas y los comercios siguen bajando las persianas todos los días”. Mientras el oficialismo celebra indicadores financieros y estabilidad cambiaria, buena parte de la economía productiva continúa hundida en un proceso de ajuste que ya empezó a dejar marcas permanentes sobre el empleo y el entramado pyme.