Tras aprobar un nuevo desembolso para la Argentina, el Fondo Monetario Internacional exigió una reforma tributaria que amplíe el alcance del Impuesto a las Ganancias y aumente el monotributo, en medio del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei.

Tras liberar US$ 1.000 millones, el Fondo Monetario Internacional reclamó una reforma tributaria que amplíe el pago del Impuesto a las Ganancias y aumente el monotributo de los trabajadores autónomos.
El nuevo pedido del organismo internacional llegó en medio de la segunda revisión del acuerdo firmado con el gobierno de Javier Milei y volvió a poner el foco sobre los ingresos de trabajadores y pequeños contribuyentes. El FMI planteó que la Argentina debe avanzar antes de fin de año con una reforma impositiva integral para reforzar el ajuste fiscal y aumentar la recaudación.
El FMI quiere que más trabajadores vuelvan a pagar Ganancias
En el informe “Argentina: temas seleccionados”, elaborado por el staff técnico del organismo, el sistema tributario argentino fue definido como “complejo, altamente distorsivo e inestable”. A partir de ese diagnóstico, el Fondo reclamó ampliar la base de contribuyentes del Impuesto a las Ganancias.
Según los cálculos incluidos en el documento, el 20% de los trabajadores debería tributar nuevamente ese impuesto, cuando actualmente apenas alcanza al 1% tras los cambios impulsados en los últimos años por la CGT. Para el FMI, esa modificación permitiría sumar un punto del PBI en recaudación.
También buscan aumentar el monotributo y reforzar el ajuste fiscal
El organismo también pidió incrementar el monotributo que pagan los autónomos, una medida que aportaría otro 0,4% del PBI. Con el conjunto de reformas, el Fondo estima que la Argentina podría elevar su recaudación total en un 3,3% del producto bruto interno y sostener el llamado “ancla fiscal” del programa económico.
La exigencia apareció luego de que el FMI concluyera que el país no cumplió con las metas centrales del acuerdo de endeudamiento. En ese escenario, el nuevo desembolso quedó acompañado por una presión más fuerte para acelerar reformas que impactan directamente sobre asalariados y trabajadores independientes, en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo y el ajuste del gasto público.