El organismo habilitó el envío de 1.000 millones de dólares tras la revisión del acuerdo con Argentina. Aunque reconoció que el Gobierno no cumplió la meta de reservas, respaldó el plan económico y reclamó más recortes.

El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar al gobierno de Javier Milei y aprobó la segunda revisión del acuerdo firmado con Argentina en 2025. La decisión habilita un nuevo desembolso de 1.000 millones de dólares, que llegarían en los próximos días, pero vino acompañada de una advertencia que vuelve a encender alarmas: el organismo pidió profundizar el ajuste y avanzar con más recortes del gasto público.
La aprobación se dio pese a que el propio FMI reconoció que Argentina incumplió una de las metas centrales del programa: la acumulación de reservas internacionales netas.
El FMI admitió que no se cumplieron metas, pero igual liberó fondos
El desembolso forma parte del acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF) firmado por la administración libertaria en abril de 2025, un programa de 48 meses que contempla préstamos por hasta 21 mil millones de dólares.
Con este nuevo giro, Argentina ya recibió 15.800 millones de dólares del Fondo y se acerca cada vez más al límite previsto por el programa mientras siguen las dificultades para fortalecer las reservas del Banco Central.
En el comunicado oficial, el FMI admitió que “no se alcanzó el objetivo cuantitativo de acumulación de reservas internacionales netas fijado para finales de diciembre”, aunque justificó el incumplimiento al señalar que la “incertidumbre política de 2025” afectó temporalmente la estabilidad económica.
Pese a eso, el organismo sostuvo que el Gobierno “cumplió la mayoría de los criterios clave” y celebró las medidas económicas implementadas por Milei.
Más recortes, subsidios y gasto social bajo presión
El punto más sensible del documento aparece en las exigencias para los próximos meses. El Fondo confirmó que el Gobierno se comprometió a profundizar el ajuste fiscal mediante nuevas reducciones de subsidios energéticos, una mayor focalización de la asistencia social y más contención del gasto público.
Además, el organismo pidió sostener el rumbo de apertura económica y avanzar con reformas que favorezcan sectores estratégicos como el agro, la minería, la energía y la economía del conocimiento.
La señal del FMI llega en un contexto social cada vez más delicado, con caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo, conflictos en salud, educación y transporte, y una economía que sigue dependiendo del endeudamiento externo para sostener el equilibrio financiero.
Mientras el Gobierno celebra el respaldo internacional como una muestra de confianza hacia el plan libertario, el nuevo desembolso vuelve a dejar una certeza incómoda: el apoyo del Fondo llega atado a más ajuste, más recortes y mayor presión sobre una sociedad que ya atraviesa uno de los períodos de mayor deterioro económico de los últimos años.