La Provincia anunció subas en programas clave y duplicó la ayuda a municipios en medio de la tensión con Nación y la falta de financiamiento.

El gobierno de Axel Kicillof avanzó con un paquete de medidas para sostener la asistencia alimentaria y social en la provincia de Buenos Aires. En un contexto de fuerte ajuste y disputa con la administración nacional, la gestión bonaerense decidió incrementar partidas, ampliar coberturas y reforzar la presencia territorial para contener el impacto en los sectores más vulnerables.
Aumentos en alimentos y refuerzo a municipios
El eje principal de la medida es el incremento del 30% en el Servicio Alimentario Escolar (SAE), que llevará la inversión mensual de $41.000 millones a $54.000 millones, con un presupuesto anual superior a los $553.000 millones. El programa alcanza a más de 2,5 millones de estudiantes y garantiza desayuno, almuerzo y merienda en escuelas públicas.
En paralelo, se resolvió duplicar la asistencia a municipios a través del Módulo Alimentario Territorial (MATE), buscando fortalecer la respuesta directa en los distritos. La decisión se complementa con la suspensión del programa MESA, en un escenario donde la Provincia asume mayores costos ante la falta de aportes nacionales.
Desde el Ministerio que conduce Andrés Larroque remarcaron que se trata de un “esfuerzo extraordinario” para sostener la cobertura alimentaria en un contexto social cada vez más exigente.
Más inversión social para sostener la cobertura
Además del refuerzo alimentario, el paquete incluye un aumento del 25% en programas sociales como Unidades de Desarrollo Infantil (UDI), Centros Juveniles y Centros de Integración Social (CIS). También se actualizarán en la misma proporción iniciativas como Envión, Reunir y Barrios Bonaerenses.
Con estas medidas, la inversión anual en políticas sociales supera los $182.000 millones, incluyendo dispositivos específicos para personas con discapacidad y programas destinados a adultos mayores.
El movimiento de la Provincia no sólo apunta a reforzar la asistencia, sino también a cubrir el vacío que deja la retirada de financiamiento nacional. En ese equilibrio inestable, el aumento de la inversión aparece como una respuesta urgente para sostener una red de contención que, en la práctica, se volvió más demandada que nunca.