Un informe internacional advierte que la morosidad creció fuerte en un año y refleja un deterioro más profundo en la economía de los hogares.

La morosidad en los créditos otorgados por Mercado Pago encendió una señal de alerta que va más allá de una empresa. Según un informe del banco J. P. Morgan, los impagos a más de 90 días saltaron del 1,8% en diciembre de 2024 al 8,7% en el mismo mes de 2025. Un crecimiento abrupto que refleja el deterioro de la capacidad de pago de los usuarios en Argentina.
Un salto de la mora que preocupa al sistema
El dato no aparece aislado. En un contexto de caída del poder adquisitivo y mayor dependencia del crédito para sostener el consumo, cada vez más usuarios quedan expuestos a incumplimientos. En el país, Mercado Libre concentra unos 1.100 millones de dólares en préstamos, con más de 6,3 millones de usuarios activos y un promedio de 3,3 créditos por cliente.
La comparación regional agrava el diagnóstico: mientras en Argentina la mora escala con fuerza, en Brasil mostró una baja significativa. El contraste deja en evidencia que el problema no responde sólo a la dinámica de las plataformas, sino a un contexto económico que empuja al límite a quienes dependen del financiamiento cotidiano.
Deuda en alza y un límite cada vez más cercano
El deterioro también se replica en el sistema financiero en general. Datos del Banco Central de la República Argentina muestran que el endeudamiento de los hogares creció de forma sostenida en los últimos meses y ya cuadruplica los niveles registrados en 2024.
Más preocupante aún es el escenario del crédito no bancario, donde la mora roza el 30%. Allí, el financiamiento suele tener tasas más altas y menor regulación, lo que agrava el impacto cuando los ingresos no alcanzan.
En paralelo, la irregularidad crece en la mayoría de las entidades, consolidando un cuadro que ya no puede leerse como una suma de casos individuales. La mora avanza como síntoma de un problema estructural: hogares cada vez más endeudados que encuentran menos margen para sostener sus pagos.
El crédito, que durante años funcionó como un sostén silencioso del consumo, empieza a mostrar su contracara. Y cuando los números dejan de cerrar, lo que aparece no es sólo un atraso en los pagos, sino una señal más profunda de tensión económica que empieza a extenderse.