Testigos clave aseguraron que mintieron para evitar ir presos y pidieron investigar al fiscal. El tribunal esquivó el planteo y pateó la definición para el final del juicio.

La causa de los cuadernos sumó un giro que sacude sus cimientos. En pleno juicio oral, empresarios denunciaron que sus declaraciones fueron obtenidas bajo presión y que reconocieron hechos que no existieron para no ser detenidos. El planteo no sólo cuestiona testimonios puntuales, sino que abre una grieta sobre la validez de toda la investigación.
Testimonios que ponen en jaque la causa
El empresario Mario Rovella fue contundente: afirmó que admitió pagos inexistentes en un contexto de “coacción psicológica”. Incluso dejó constancia ante escribano, antes de declarar, de que mentiría para preservar su libertad. En la misma línea se pronunciaron Oscar Sansiseña y Guillermo Escolar, quienes también anticiparon que falsearían sus testimonios ante el temor de quedar detenidos.
Los relatos describen un clima de presión durante la instrucción encabezada por el fallecido juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli. Entre los elementos más graves, se mencionó la exhibición de empresarios detenidos como forma de intimidación y la amenaza implícita de prisión para quienes no se acogieran a la figura del arrepentido.
Un tribunal que evita investigar y profundiza la polémica
Frente a este escenario, las defensas solicitaron abrir una investigación por coacción, apuntando directamente contra Stornelli. Sin embargo, el Tribunal Oral Federal 7 decidió no avanzar por ahora y postergar cualquier definición hasta el final del juicio.
La decisión no es menor. Si se comprobara que las declaraciones fueron obtenidas bajo presión, la estructura misma de la causa podría quedar comprometida. Aun así, el tribunal optó por diferir el análisis, en un movimiento que fue interpretado como una forma de evitar un impacto inmediato sobre el proceso.
Mientras tanto, el juicio continúa con una tensión creciente. Lo que empezó como una investigación emblemática sobre corrupción ahora enfrenta cuestionamientos que apuntan al corazón del sistema judicial: cómo se construyen las pruebas y hasta dónde pueden llegar los métodos utilizados para sostener una acusación.