El Xeneize se impuso 1-0 con un penal sobre el cierre del primer tiempo y se quedó con un Superclásico marcado por la tensión y un reclamo en la última jugada.

Boca Juniors dio el golpe en el Monumental y venció 1-0 a River Plate por la fecha 15 del Torneo Apertura. El gol de penal de Leandro Paredes, sobre el cierre del primer tiempo, definió un partido intenso, con momentos calientes y una polémica que quedó instalada hasta el final.
El equipo visitante se llevó un triunfo clave para acercarse a la clasificación en la Zona A, mientras que River ya había asegurado su lugar en la jornada anterior, aunque el resultado dejó un sabor amargo en Núñez.
Un partido cerrado, con tensión y pocas ventajas
Más allá de las intenciones iniciales, el desarrollo fue parejo y marcado por la cautela. River intentó asumir el protagonismo desde el arranque, pero el planteo de Eduardo Coudet buscó neutralizar el mediocampo de Boca, uno de los puntos fuertes del equipo en las últimas fechas.
El partido tuvo varios momentos de fricción, como el festejo con Topo Gigio de Paredes y el cruce con Marcos Acuña, que le sumaron temperatura a un clásico ya cargado por contexto.
La polémica final que encendió el cierre
En el complemento, Boca tuvo chances para liquidarlo de contra, sobre todo cuando River mostraba signos de desgaste. Sin embargo, no logró cerrar el partido y, tras la salida de Paredes por una molestia física, el desarrollo cambió y el local encontró espacios para ir en busca del empate.
La jugada que marcó el cierre llegó en tiempo de descuento: un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área no fue sancionado como penal por Darío Herrera, lo que desató la bronca del público y los reclamos de los jugadores.
River empujó hasta el final, pero el empate no llegó. Y el Superclásico, como tantas veces, terminó escribiéndose entre el resultado y la discusión.