Conductores de todo el país impulsaron un “apagón” de 24 horas contra la baja de tarifas y la falta de regulación. En La Plata, A.C.A.U.R.A. avanza con un proyecto de ordenanza para ordenar una actividad hoy criminalizada.

Choferes de aplicaciones de transporte de distintas provincias llevaron adelante este viernes 6 de febrero un paro nacional de 24 horas bajo la modalidad de “apagón” de las plataformas. La medida, que consistió en la desconexión total de las apps durante toda la jornada, buscó rechazar la reciente baja de tarifas dispuesta por las empresas y visibilizar un esquema laboral cada vez más precarizado.
En la región de La Plata, el paro contó con la adhesión de la agrupación A.C.A.U.R.A., que nuclea a conductores de aplicaciones y avanza en su formalización como asociación civil con personería jurídica. “Empezamos a organizarnos el año pasado a partir de grupos de WhatsApp, cuando vimos que los problemas eran los mismos para todos”, explicó Pablo León, referente del espacio, en diálogo con el medio Tres Ciudades de Ensenada.
Uno de los ejes centrales del reclamo es la falta de regulación. En La Plata, los choferes son considerados transporte ilegal por el Municipio, lo que deriva en operativos, multas y secuestros de vehículos. Frente a ese escenario, A.C.A.U.R.A. ya trabaja en un proyecto de ordenanza para regular la actividad. “La idea es poder trabajar tranquilos, sin persecución”, señaló León.
El conflicto se disparó tras la baja de tarifas aplicada en enero, tanto en el valor inicial como en el precio por kilómetro. Según los conductores, los costos reales de la actividad rondan entre 450 y 500 pesos por kilómetro, pero hoy muchos viajes se pagan entre 300 y 400 pesos, o incluso menos. “Estamos trabajando por debajo del costo. Es insostenible”, advirtió.
Las diferencias regionales exponen la gravedad del problema: mientras en La Plata los viajes mínimos oscilan entre 2.000 y 2.300 pesos, en provincias como Formosa se registran tarifas de apenas 800 o 1.000 pesos por recorridos de varios kilómetros. “Eso es humillante”, afirmó León.
A la precarización se suma la ausencia de interlocutores válidos. “Son multinacionales sin representantes reales en el país. No tenemos con quién discutir condiciones de trabajo”, denunció. Desde A.C.A.U.R.A. adelantaron que tras el paro avanzarán con petitorios ante municipios y legisladores. El apagón, sostienen, fue apenas el primer paso para romper el silencio y fortalecer la organización colectiva.