Aunque desde este jueves se eliminan los aranceles de importación, los precios de los celulares en el país continuarán muy por encima de los valores de Chile y Estados Unidos por impuestos, costos logísticos y decisiones comerciales.
La eliminación de los aranceles a la importación de celulares comenzó a regir desde este jueves, pero el impacto en los precios finales será limitado. En la Argentina, los teléfonos importados seguirán costando hasta el doble que en Estados Unidos y más de un 60% más que en Chile, de acuerdo con los valores actuales del mercado.
Uno de los motivos principales es que varios distribuidores ya se habían anticipado a la medida y ajustaron sus precios con anterioridad. Desde MacStation, distribuidor oficial de Apple en el país, explicaron que la quita de aranceles “ya fue contemplada en los precios de lanzamiento del iPhone 17 y de toda la línea disponible”, por lo que no consideran necesario aplicar nuevas reducciones. Según señalaron, el ajuste previo buscó acercar los valores locales a un esquema más competitivo.
A esto se suman otros factores estructurales que continúan encareciendo los dispositivos. Persisten los impuestos internos, el impacto del tipo de cambio y los costos de logística, lo que mantiene una brecha significativa frente a los precios del exterior. En este contexto, comprar celulares fuera del país sigue siendo una alternativa más económica para muchos consumidores.
Desde Maximstore, referentes del sector señalaron que el efecto de la baja de aranceles es dispar. “En el consumidor individual no impacta tanto; sí influye más en empresas”, indicaron. Además, destacaron que la demanda del iPhone 17 fue muy alta, en un escenario de oferta global limitada, lo que también presiona los valores. En algunas categorías, explicaron, los comercios se adelantaron a las bajas previstas porque esperan un menor costo de reposición.
Las diferencias de precios siguen siendo contundentes. Un iPhone 17 Pro Max de 256 GB cuesta en Argentina unos 2.229 dólares, equivalentes a aproximadamente 3,3 millones de pesos, mientras que en Chile se vende a 1.757 dólares. El Samsung Galaxy S25 FE se consigue en el país por 1.216 dólares, contra 736,92 dólares del otro lado de la cordillera. Incluso en gamas más accesibles, como el Motorola Moto G35 5G de 256 GB, la brecha se mantiene.
Así, pese a la eliminación de aranceles, el mercado argentino de celulares continuará mostrando precios elevados y una fuerte distancia con los valores internacionales.