Desde comer las clásicas 12 uvas hasta barrer las malas vibras o quemar muñecos, los rituales de Año Nuevo vuelven a ser protagonistas en los primeros minutos del 2026, con prácticas pensadas para atraer amor, salud, trabajo y dejar atrás lo negativo del año que termina.

El cierre de un año y el comienzo de otro están atravesados por rituales y tradiciones que buscan atraer buenos augurios para los meses que vienen. Con la llegada de los primeros minutos de 2026, muchas familias y grupos de amigos vuelven a preguntarse qué hacer para empezar el año con energía renovada, salud, amor y prosperidad.
Las costumbres de Año Nuevo combinan creencias populares, hábitos heredados y prácticas que se repiten generación tras generación. Algunas apuntan al amor, otras al trabajo y al dinero, y también están aquellas pensadas para dejar atrás lo negativo que marcó el año que se va. Lo cierto es que hay rituales para todos los gustos y estilos.
Uno de los más clásicos es comer las 12 uvas, una por cada campanada después de las 00:00. Cada uva representa un deseo para los meses del nuevo año y, según la tradición, hacerlo correctamente garantiza un comienzo positivo. En algunas casas se reemplazan por pasas de uva, pero el significado se mantiene intacto.
Otro ritual muy difundido en los últimos años es comenzar el año debajo de la mesa, una práctica asociada al amor. Quienes la realizan aseguran que ayuda a atraer pareja o fortalecer vínculos sentimentales durante el año entrante.
La elección del color de la ropa interior también ocupa un lugar central. El rojo se asocia al amor y la pasión, el amarillo a la prosperidad económica y el blanco a la paz y la armonía. Cada color simboliza una expectativa distinta para el nuevo ciclo.
Vestirse de blanco es una tradición extendida en distintos países, vinculada a la atracción de buenas energías y claridad. Aunque hoy se permite sumar otros tonos, el blanco sigue siendo el protagonista. A esto se suma el hábito de estrenar algo nuevo, aunque sea una prenda pequeña, como símbolo de renovación.
Entre los rituales para limpiar energías aparece el de barrer hacia afuera, desde el interior del hogar hacia la calle, con la intención de expulsar lo negativo del año que terminó. Encender una vela durante la cena del 31 y dejarla prendida hasta después de la medianoche también se asocia a la buena suerte.
Finalmente, en ciudades como La Plata, la quema de muñecos es una tradición muy arraigada. El fuego simboliza el cierre de una etapa y la posibilidad de empezar de cero, dejando atrás los problemas del año que se fue.