Con diciembre en marcha y la temporada de verano a la vuelta de la esquina, miles de familias empiezan a cerrar números para definir cuánto costará un día de playa en la Costa Atlántica.

Entre quienes viajan con su propia sombrilla y quienes prefieren contratar servicios, los valores para enero 2026 muestran un denominador común: tarifas altas, diferenciadas por destino y con variaciones fuertes según servicios y métodos de pago.
Los balnearios ofrecen un menú amplio, desde propuestas básicas con carpa, sillas y vestuarios, hasta complejos más completos con piletas, estacionamiento cubierto y actividades recreativas. Muchos ya aplican tarifas de preventa y recomiendan reservar para congelar el precio, en un contexto donde pagar en efectivo, transferencia o tarjeta puede generar diferencias importantes.
Un relevamiento de fines de noviembre muestra que en Santa Teresita, el exclusivo Entre Médanos Club de Mar fija su semana de enero en $683.000 por una carpa equipada para seis personas, mientras que las pérgolas —más abiertas— cuestan $618.000. En Villa Gesell, el balneario Ciento25 ofrece carpas con servicios y espacio pet-friendly a $300.000 por semana en enero y $55.000 por día, con una baja estacional en febrero.
En Ostende, el histórico complejo Hipocampo Playa —uno de los más tradicionales del partido de Pinamar— fija sus carpas en $450.000 la semana y $700.000 la quincena; las sombrillas, un poco más económicas, se ubican en $385.000 y $600.000 respectivamente. En Mar del Plata, la brecha se amplía: Saint Michel, en La Perla, cobra $735.000 la semana, mientras que el balneario Horizonte, en el sur, eleva el valor a $850.000, aunque incluye cochera móvil y acceso total a su infraestructura.
La foto se completa en Necochea, donde el balneario Tres Arroyos ofrece sombrillas por $210.000 la semana más $90.000 por estacionamiento, y carpas a $250.000 más el mismo adicional. En el tradicional Poseidón, más céntrico y con pileta, las carpas cuestan $70.000 por día o $390.000 por semana, con tarifas exclusivas para pagos en efectivo.
Entre servicios, comodidades y variaciones tarifarias, el verano 2026 adelanta una tendencia clara: la playa se encarece y la brecha entre destinos se profundiza, obligando a turistas y familias a calcular cada gasto con mayor antelación en un contexto económico que no da respiro.