El triunfo demócrata en el Congreso estadounidense encendió las alarmas en la Casa Rosada, donde temen el colapso del respaldo financiero del Tesoro proyectado para 2027.

La política exterior de la gestión de Javier Milei acaba de recibir un golpe devastador. Tras confirmarse la victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término en Estados Unidos y la pérdida del control de ambas cámaras por parte de los republicanos, el Presidente argentino optó por un atípico y prolongado silencio en sus redes sociales. La parálisis comunicacional del jefe de Estado refleja la honda preocupación en el Poder Ejecutivo, donde el repliegue electoral de Donald Trump desmantela el principal sostén geopolítico del experimento libertario y deja al descubierto las falencias de un alineamiento ideológico automático.
El amplio triunfo opositor incluyó victorias clave en estados tradicionalmente republicanos y conservadores como Carolina del Sur, Texas e Iowa, exponiendo los severos límites de un modelo de ajuste que Milei suele poner como ejemplo. El descontento del electorado estadounidense con la gestión económica, el costo de vida, la suba de la gasolina y la decisión de iniciar una guerra contra Irán en febrero terminaron pasando una factura ineludible. Pese a que el propio Trump intentó despegarse del fracaso mediante su red Truth Social al asegurar que no estaba en la boleta y que de haberlo estado habrían ganado por goleada, el impacto salpica de lleno a la Casa Rosada, que volvió a refugiarse en la mudez tal como ocurrió tras la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil.
Sin embargo, la mayor alarma en Balcarce 50 es de carácter financiero y pone en jaque las aspiraciones de cara al año electoral de 2027. La pérdida de mayorías legislativas en el Capitolio bloquea la discrecionalidad del mandatario estadounidense para realizar inversiones geopolíticas en el exterior, haciendo peligrar el paquete de asistencia e inversiones de hasta 20.000 millones de dólares ratificado por Washington. Con un Congreso norteamericano dominado por la oposición, el sostén al esquema económico libertario tambalea, dejando a la gestión de Milei expuesta a un peligroso aislamiento y sin margen de auxilio externo.