Cámaras textiles denuncian competencia fraudulenta y un récord de importaciones avaladas por Javier Milei. Seis de cada diez máquinas están paradas y la producción se desplomó un 34%.

El dogma libertario continúa cobrándose víctimas en el entramado productivo nacional, arrastrando a sectores enteros hacia una agonía que parece planificada desde los despachos oficiales. Un alarmante relevamiento presentado por la Fundación Pro Tejer junto a la Federación de Industrias Textiles Argentina encendió todas las sirenas de emergencia al revelar que el 70 por ciento del mercado de indumentaria y telas del país se encuentra hoy copado por manufacturas extranjeras. Esta invasión foránea, habilitada por el programa de shock de la gestión de Javier Milei, destruyó la histórica paridad de abastecimiento donde la producción nacional y los productos del exterior convivían en partes iguales, quebrando la columna vertebral de miles de pymes que no pueden resistir la asfixia del consumo y la desregulación aduanera salvaje.
Talleres vacíos y un derrumbe que desmiente el rebote libertario
La realidad de los establecimientos manufactureros pulveriza el relato oficialista sobre la supuesta recuperación económica y expone un panorama desolador en los principales polos industriales. De acuerdo con el diagnóstico de las entidades empresarias, apenas cuatro de cada diez máquinas continúan en funcionamiento en las plantas argentinas, situando el uso de la capacidad instalada en un famélico 39 por ciento. El nivel de actividad sufrió una contracción estrepitosa del 24,4 por ciento respecto al año pasado y acumula un desplome histórico del 34 por ciento si se lo compara con los registros de 2023. La parálisis productiva destruyó en primer término a la industria de base: el ingreso de hilados cayó 43 por ciento, el de tejidos planos 52 por ciento y las materias primas un 33 por ciento, una clara señal de que las fábricas dejaron de comprar insumos elementales porque el aparato manufacturero se encuentra prácticamente apagado.
Competencia fraudulenta y vía libre a la subfacturación aduanera
Lejos de una modernización virtuosa del comercio exterior, las cámaras textiles denunciaron que el Gobierno habilitó un escenario de fraude institucionalizado que castiga al que produce en suelo patrio. Mientras la indumentaria terminada importada batió récords históricos al trepar un 62 por ciento en toneladas y los artículos para el hogar aumentaron un 26 por ciento, el Ejecutivo desmanteló los controles fiscales y aduaneros. El informe alerta que más del 70 por ciento de los cargamentos que desembarcan en la Argentina ingresa mediante maniobras de subfacturación a valores irrisorios que ni siquiera alcanzan para cubrir el costo internacional de la materia prima virgen. A este esquema de dumping evidente se le añade la complacencia oficial frente a gigantes del comercio electrónico transfronterizo como Shein y Temu, que colocan millones de prendas sin tributar aranceles mientras las fábricas locales soportan tarifazos energéticos descomunales, fletes impagables y una asfixia impositiva implacable.
El desmantelamiento de la soberanía productiva
El ahogo al que el Ministerio de Economía somete a la industria nacional no es un error de cálculo, sino la consecuencia directa de una apertura importadora veloz combinada con un atraso cambiario artificial que subsidia el trabajo extranjero a costa de la desocupación local. Desde la conducción industrial aclararon que la resistencia fabril no responde a un rechazo al comercio global, sino a la indefensión absoluta a la que Casa Rosada arrojó a los empresarios y trabajadores argentinos, dejándolos sin financiamiento operativo frente a competidores subsidiados. Frente a la mirada indiferente de los funcionarios que celebran la quiebra de talleres como un triunfo del libre mercado, la industria textil advierte que, de no frenarse de inmediato este festival importador, la combinación de recesión interna y competencia desleal terminará de borrar del mapa un eslabón que emplea a cientos de miles de familias en todo el territorio nacional.