La comunidad educativa repudió la presencia del Presidente en la sede escolar y denunció que utilizó un auditorio de menores de edad para fomentar discursos de odio y descalificar a sus opositores.

La disertación escolar encabezada por el mandatario nacional derivó en una fuerte controversia dentro y fuera de la institución educativa. Escoltado por Karina Milei y bajo un estricto despliegue de seguridad sobre la calle Yatay, Javier Milei aprovechó su intervención ante estudiantes de los últimos años del nivel secundario para intensificar sus habituales agravios contra el trabajo periodístico, defender la dureza del ajuste estatal y lanzar acusaciones místicas contra las corrientes de pensamiento opositoras.
Insultos a la prensa, agresiones a la oposición y la teoría satánica de Javier Milei
Durante la actividad titulada sobre ética y tecnología, el jefe de Estado no adecuó su registro verbal ante la presencia de adolescentes y arremetió de forma directa contra los dirigentes que cuestionan su programa económico, a quienes les negó cualquier estatura moral. El momento de mayor tensión discursiva se produjo cuando Javier Milei afirmó que Karl Marx profesaba el satanismo, intentando respaldar su postura mediante la lectura literal del libreto de una obra teatral de ficción para sostener que dicha corriente promueve la eliminación física de individuos.
El mandatario también renovó su ofensiva contra los medios de comunicación y buscó la complicidad directa de los estudiantes que integraban la audiencia. Tras citar fragmentos bíblicos y dirigir descalificaciones hacia los cronistas de prensa, Javier Milei incitó a los jóvenes presentes en el aula a elevar el tono de los abucheos contra los trabajadores de prensa, prometiendo festejar públicamente los agravios que salieran desde las gradas del colegio.
El repudio de la comunidad escolar frente a las provocaciones de Javier Milei
La actividad provocó una enérgica reacción de docentes, trabajadores, familias y egresados de la escuela, quienes difundieron un pronunciamiento público de rechazo al acto institucional. El colectivo remarcó que las expresiones de Javier Milei atentan contra los consensos democráticos recuperados en el país y advirtió que la institución no puede naturalizar la presencia de un referente político que promueve la intolerancia y reivindica posturas negacionistas.
El documento remarcó que la escuela mantiene un compromiso histórico con los derechos humanos y la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado, por lo que ceder la tribuna a un orador hostil representa un grave precedente formativo. Al cerrar su queja con referencias al filósofo Karl Popper, la comunidad educativa ratificó que Javier Milei cruzó un límite inaceptable al utilizar las aulas como plataforma para adoctrinar mediante el resentimiento y la agresión política.