Las ventas minoristas bajaron 2,5% interanual pese a descuentos y cuotas. El consumo se concentró en productos más económicos y casi la mitad de los comercios quedó por debajo de sus expectativas.

El Día del Niño, una de las fechas tradicionalmente fuertes para el comercio, tampoco consiguió romper el freno del consumo. El relevamiento de CAME muestra que las promociones ayudaron a sostener algunas operaciones, pero no alcanzaron para cambiar un escenario marcado por la cautela de las familias.
La caída se produjo además sobre cinco de los principales rubros vinculados a la celebración, con la juguetería y la indumentaria entre los sectores que más sintieron el retroceso.
Comprar sí, pero cada vez mirando más el precio
El dato que permite entender el comportamiento del consumo está en la diferencia entre el valor de las operaciones y la cantidad de ventas. El ticket promedio llegó a $45.892, un 0,8% más en términos reales que el año pasado, pero las ventas totales retrocedieron 2,5%.
Para sostener la demanda, el 81,2% de los comercios recurrió a promociones. Las tarjetas y los descuentos en efectivo fueron las principales herramientas, aunque la utilización de acciones promocionales fue menor que en la misma fecha de 2025.
La estrategia no consiguió generar el movimiento esperado. El 41,7% de los comerciantes aseguró que vendió menos de lo previsto, mientras que apenas el 14,7% logró superar sus expectativas.
Ni siquiera una fecha comercial logra sacar al consumo del estancamiento
El problema aparece con mayor claridad cuando se observa el impacto sobre la actividad del mes. Para el 36% de los comercios, el Día del Niño generó movimiento, pero sin modificar el panorama general. Apenas el 9,1% consideró que la fecha fue realmente decisiva para dinamizar sus ventas.
Los números por rubro profundizan la señal. Juguetería cayó 4,8%, indumentaria y accesorios 4,1%, calzado y marroquinería 3,1%, librería 1,8% y tecnología 1%.
En otras palabras, ni las cuotas ni los descuentos consiguieron transformar una economía de consumo retraído. Las familias siguieron comprando, pero con una lógica cada vez más defensiva: buscar precios más bajos, postergar decisiones y elegir qué gastos pueden quedar afuera.
El Día del Niño dejó así una postal poco alentadora para el comercio: una fecha que antes funcionaba como un impulso para las ventas terminó convertida en otro intento por sostener una demanda que todavía no logra despegar.