
Luego de la aprobación en la Cámara de Diputados, el Gobierno nacional activó el paso siguiente para convertir en ley la reforma laboral, un proyecto que generó fuerte rechazo sindical y social y que fue votado en medio de un paro general con alto nivel de acatamiento y cacerolazos en distintos barrios porteños.
La iniciativa, impulsada por La Libertad Avanza, obtuvo media sanción en la Cámara baja en una jornada atravesada por protestas y movilizaciones en rechazo a lo que organizaciones gremiales califican como un retroceso en los derechos de los trabajadores. Mientras se desarrollaba el debate legislativo, distintas esquinas de la Ciudad de Buenos Aires fueron escenario de cacerolazos y expresiones de descontento.
Con el aval de Diputados, el oficialismo avanzó rápidamente en el Senado, donde comenzó a circular el despacho de comisión para su firma y tratamiento en el recinto. La intención del Gobierno es que la ley quede aprobada antes de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, prevista para los próximos días.
El plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto estuvo marcado por fuertes cruces entre el oficialismo y el peronismo, que anticipó su rechazo al proyecto. Desde la oposición cuestionaron el contenido de la reforma y advirtieron sobre sus consecuencias sociales, mientras que desde el oficialismo defendieron la iniciativa como una herramienta para modernizar el mercado laboral.
Finalmente, La Libertad Avanza logró el dictamen de mayoría, con una única modificación respecto del texto aprobado en Diputados: la eliminación del artículo 44, que alteraba el régimen de licencias médicas. Ese punto había generado especial controversia y fue retirado para facilitar el avance parlamentario.
El Senado tiene previsto sesionar el viernes 27, en una jornada que se anticipa cargada de tensión política y social. El Gobierno busca convertir la reforma en ley antes del inicio formal del período ordinario de sesiones, en lo que sería uno de los ejes centrales de la agenda legislativa del presidente Javier Milei.
Mientras tanto, la CGT y distintos sindicatos mantienen el estado de alerta y advierten que, de avanzar la norma, podrían profundizar las medidas de fuerza. El debate en la Cámara alta no solo definirá el futuro de la reforma laboral, sino también el nivel de confrontación entre el oficialismo y el movimiento obrero en el arranque del año parlamentario.