La reglamentación de la Ley 27.802 introduce cambios profundos en el régimen laboral argentino: amplía la jornada de trabajo, elimina el pago de horas extras, reduce indemnizaciones y establece nuevas restricciones a la actividad sindical.

El Gobierno nacional reglamentó este viernes la reforma laboral a través del Decreto 137/2026, publicado en el Boletín Oficial. La norma pone en marcha un paquete de cambios que modifica de manera sustancial las reglas del mercado de trabajo y que, según advierten especialistas y sindicatos, implica un fuerte retroceso en derechos conquistados durante décadas.
Jornadas de hasta 12 horas y fin de las horas extras
Uno de los puntos más controvertidos de la reglamentación es la ampliación de la jornada laboral diaria, que ahora podrá extenderse hasta 12 horas. La normativa además elimina el pago tradicional de horas extras y lo reemplaza por un sistema denominado “banco de horas”.
Bajo este esquema, el tiempo adicional trabajado no se paga sino que se acumula como horas de descanso futuras. En la práctica, la posibilidad de utilizarlas dependerá del acuerdo con el empleador, lo que genera preocupación por el margen de discrecionalidad que abre la nueva regulación.
La reforma también introduce el concepto de “salario dinámico”, una modalidad que vincula el sueldo con la productividad o el desempeño del trabajador. A esto se suma la habilitación del pago de parte de la remuneración en especie, un mecanismo que modifica el esquema tradicional de salarios monetarios.
Indemnizaciones más bajas y expansión de la precarización
El decreto también cambia el cálculo de las indemnizaciones por despido sin causa. A partir de ahora, el monto se determinará únicamente sobre la remuneración mensual, dejando afuera conceptos como el aguinaldo y las vacaciones, lo que reduce significativamente el dinero que podría recibir un trabajador despedido.
Otro aspecto que genera alarma es el nuevo criterio sobre las contrataciones bajo modalidad de monotributo. La reglamentación establece que este tipo de vínculo no constituye una relación laboral, independientemente de cuántos años una persona haya trabajado para el mismo empleador bajo ese esquema.
Para especialistas en derecho laboral, esta disposición puede facilitar la expansión de relaciones laborales encubiertas y profundizar la precarización del empleo.
Restricciones a la organización sindical
La normativa también introduce limitaciones a la actividad sindical dentro de los lugares de trabajo. Las asambleas de trabajadores en horario laboral sólo podrán realizarse con autorización del empleador y siempre que no afecten el funcionamiento de la empresa.
Además, se reduce la protección laboral de los delegados gremiales, lo que modifica las condiciones en las que pueden ejercer su representación.
Con la entrada en vigencia de estas medidas, el Gobierno avanza en una transformación profunda del marco legal del trabajo en Argentina. Sindicatos y organizaciones laborales advierten que el nuevo esquema flexibiliza condiciones laborales, debilita la capacidad de organización de los trabajadores y abre un escenario de fuerte tensión social en los próximos meses.