En el acto oficial, Milei evitó condenar la presencia británica en Malvinas y dejó afuera a veteranos de guerra, generando un repudio generalizado

El Presidente Javier Milei realizó este miércoles un homenaje por Malvinas marcado por la exclusión y la polémica. En la ceremonia en Plaza San Martín, excombatientes denunciaron que no pudieron ingresar, mientras que Milei evitó condenar la ocupación británica y sugirió que los kelpers decidan ser argentinos. Su postura generó un profundo malestar entre los veteranos y en distintos sectores políticos, que vieron en sus palabras un retroceso en el histórico reclamo de soberanía argentina sobre las islas.
La vicepresidenta Victoria Villarruel, hija de un excombatiente, decidió ausentarse del acto oficial y realizar su propio homenaje en Tierra del Fuego, reflejando las tensiones internas dentro del Gobierno. Desde Ushuaia, exigió la implementación de “políticas que protejan los recursos” ante “las potencias que saquean” y reafirmó que “la única solución al conflicto con el Reino Unido es el diálogo bilateral por soberanía, aunque ellos se niegan”.
El discurso de Milei, en cambio, no solo omitió toda condena a la ocupación británica, sino que planteó que la soberanía debería depender de la voluntad de los habitantes de las islas, en una postura alineada con la del Reino Unido. “Queremos que los malvinenses decidan votarnos con los pies”, afirmó, dejando entrever que la estrategia para recuperar el territorio sería seducir a los kelpers con un supuesto progreso económico.
El acto conmemorativo, lejos de fortalecer el reclamo argentino, terminó con un gesto que sintetizó el descontento: mientras Milei cerró su discurso con su característico “Viva la libertad, carajo”, los presentes respondieron con un rotundo “Viva la Patria”. Una demostración clara de la distancia entre el relato libertario del Presidente y el sentimiento patriótico de quienes dieron su vida por Malvinas.
Repercusiones políticas: Cristina Kirchner y la oposición repudiaron las palabras de Milei
Las declaraciones del Presidente sobre la autodeterminación de los isleños generaron un repudio generalizado en todo el arco político. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner fue una de las primeras en reaccionar con dureza. “Es el pensamiento cipayo. Y esto no es adjetivación sino descripción y, por ende, literalidad. El cipayo es alguien partidario del poder extranjero en desmedro de los intereses del país en el que nació”, publicó en sus redes sociales. “Este pequeño hombrecito no quiere… ni puede entenderlo. Grave… muy grave”, afirmó la exmandataria.
Otro de los que cuestionó con firmeza la postura del mandatario fue el senador radical Martín Lousteau, quien comparó la situación con el proceso de independencia de la India: “¿Gandhi les preguntaba a los ingleses en la India si preferían ser indios, o simplemente exigía que abandonaran su territorio? Me perdí… ¿Ahora les preguntamos a los representantes de la potencia colonial si preferirían ser argentinos? ¿El Presidente está a favor de la autodeterminación de los colonos?”. Para el senador, las declaraciones de Milei “atentan contra el reclamo legítimo de Argentina y son un insulto a los excombatientes”.
En el plano diplomático, también hubo reacciones. La ambigüedad del discurso de Milei generó interrogantes sobre si su moderación en la causa Malvinas responde a la necesidad de asegurarse apoyo en el directorio del Fondo Monetario Internacional, donde el Reino Unido tiene peso. En un contexto de negociaciones financieras clave, algunos analistas se preguntan si esta postura es parte de una estrategia económica o simplemente evidencia un desinterés del Presidente por la soberanía nacional.