La economía empieza marzo con una señal inquietante: la inflación no logra estabilizarse y suma ocho meses consecutivos de aceleración. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) viene reflejando una dinámica ascendente del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el inicio del mes agrega una batería de incrementos que impactarán de manera directa en el bolsillo.

Lejos de tratarse de ajustes aislados, el arranque de marzo combina subas en transporte, servicios públicos, salud privada y alquileres. El resultado es un nuevo golpe al ingreso disponible de los hogares en un contexto donde los salarios todavía corren detrás de los precios.
Transporte y peajes: más presión sobre el gasto cotidiano
Desde el 16 de marzo, la Secretaría de Transporte de la Nación aplicará un aumento del 7,7% en las líneas de colectivos nacionales que circulan por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Con tarjeta SUBE registrada, el boleto mínimo pasará a $700 y el tramo más largo superará los $950. Para quienes no tengan la SUBE nominalizada, el mínimo escalará a $1.113 y los recorridos más extensos superarán los $1.500. En un escenario de ingresos ajustados, la diferencia entre tener o no la tarjeta registrada ya marca un impacto sensible.
A esto se suma una suba del 19% en los peajes de rutas nacionales y autopistas administradas por Corredores Viales S.A., autorizada por la Dirección Nacional de Vialidad. El aumento no sólo encarece la movilidad particular: también incrementa los costos logísticos y presiona sobre los precios finales de bienes y alimentos.
Electricidad y agua: facturas más altas
En la provincia de Buenos Aires, las boletas de electricidad subirán entre 12% y 17% desde el 1° de marzo, según el nivel de segmentación. Los usuarios de mayores ingresos y quienes excedan los topes subsidiados afrontarán los ajustes más elevados.
En paralelo, Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) aplicará una suba del 4%, dentro de un esquema de aumentos mensuales consecutivos. Para millones de hogares del AMBA, esto implica una nueva reducción del margen disponible para otros consumos básicos.
Prepagas y alquileres: el impacto menos visible, pero constante
Las empresas de medicina prepaga informaron aumentos de entre 2,9% y 3,2% en marzo. Aunque porcentualmente menores que otros rubros, estos ajustes se acumulan mes tras mes y afectan a sectores medios que ya vienen resignando consumo.
En el mercado de alquileres, la situación es todavía más delicada. Los contratos bajo la Ley 27.551 se actualizarán en marzo con un incremento del 33,89% según el Índice para Contratos de Locación (ICL). Para quienes firmaron bajo la Ley 27.737, el ajuste semestral será del 16,61% mediante la fórmula “Casa Propia”. En ambos casos, el salto implica una presión adicional sobre familias que destinan una proporción creciente de sus ingresos a la vivienda.
Un arranque de mes con señales de alerta
Marzo concentra aumentos en servicios esenciales y gastos fijos, aquellos que no pueden postergarse. La combinación de transporte más caro, tarifas en alza, salud privada ajustándose y alquileres con incrementos de dos dígitos profundiza la tensión sobre el poder adquisitivo.
En un contexto de aceleración inflacionaria persistente, el comienzo del mes no ofrece señales de alivio. Por el contrario, refuerza la percepción de que la inercia de precios sigue instalada y que el margen de los hogares para absorber nuevos incrementos es cada vez más estrecho.