
El gobernador bonaerense Axel Kicillof confirmó que acompañará la movilización convocada por la CGT contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional, al que definió como un intento de retroceso histórico en materia de derechos de los trabajadores. “Nos quieren llevar a la Asamblea del año XIII en términos de derechos laborales”, advirtió.
En declaraciones radiales, Kicillof sostuvo que la iniciativa oficial fue elaborada sin diálogo ni consenso. “No consultaron con pymes, trabajadores ni legisladores. Son 197 artículos y pretenden aprobarlos en shock. Están muy equivocados”, afirmó, marcando el rechazo a la lógica de tratamiento acelerado que impulsa la Casa Rosada.
El mandatario explicó que analizó el texto junto a su equipo y remarcó que gran parte del proyecto no se centra en el contrato de trabajo, sino que apunta a modificar el funcionamiento y el rol de los sindicatos, un punto que considera central en la disputa política. “El nombre ‘modernización’ nunca estuvo peor puesto. De nuevo no tiene nada”, subrayó.
Kicillof, no obstante, reconoció que existe la necesidad de debatir nuevas modalidades laborales, especialmente frente al crecimiento de la informalidad, que —según remarcó— se profundizó durante la gestión de Javier Milei. En ese marco, planteó que cualquier discusión debería orientarse a formalizar empleo y no a recortar derechos.
Para el gobernador, el problema de fondo es el contexto económico en el que se impulsa la reforma. “Con apertura indiscriminada, atraso cambiario y una economía en caída, la ley parece buscar que los trabajadores absorban la baja de rentabilidad empresaria”, cuestionó, y vinculó el proyecto con otras decisiones oficiales como la represión a los jubilados y el ajuste del gasto público.
Finalmente, Kicillof advirtió que la iniciativa también incluye modificaciones en el impuesto a las Ganancias que impactan en las provincias y que no fueron discutidas con los gobernadores, lo que suma un nuevo foco de conflicto político e institucional en la antesala de la movilización sindical.
Con su presencia en la marcha, el gobernador bonaerense refuerza su alineamiento con la CGT y se posiciona como una de las principales voces opositoras frente a la agenda laboral del Gobierno, en un escenario de creciente tensión social y sindical.