En la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Javier Milei cuestionó el rumbo del organismo, defendió su plan económico de ajuste y presentó cuatro principios para reducir burocracia, limitar intervenciones y priorizar la paz y la seguridad internacional.

El presidente Javier Milei volvió a criticar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su intervención en la El presidente Javier Milei utilizó su discurso en la Asamblea General de la ONU para lanzar una dura advertencia contra el rol del organismo internacional. Frente a un auditorio con escasa concurrencia, el mandatario acusó a la institución de haberse convertido en “un modelo de gobierno supranacional dominado por burócratas internacionales” y planteó que necesita un recorte urgente de agencias y programas.
Con un tono desafiante, Milei recordó que en su primera participación había reclamado el retorno a “las ideas de la libertad y la dignidad individual”. Esta vez, fue más lejos: sostuvo que la ONU abandonó su objetivo de garantizar la paz y la cooperación entre Estados para transformarse en un espacio que impone modos de vida y agendas alejadas de las prioridades de los pueblos.
El jefe de Estado aclaró que su gobierno reconoce la necesidad de coordinar esfuerzos globales, pero advirtió que bajo esa premisa se avanzó en limitaciones a los derechos individuales y comerciales. “No acompañaremos nunca el cercenamiento de libertades ni la violación de los derechos naturales de los ciudadanos”, subrayó.
En un diagnóstico preocupante, Milei advirtió que la política mundial está atrapada en la “comodidad del presente” sin atender las consecuencias futuras. Según expresó, los dirigentes prefieren sostener un statu quo que preserve poder inmediato, aun cuando eso implique hipotecar el porvenir. “Incendian el futuro para mantener caliente el presente”, lanzó.
Los cuatro principios de Milei para la ONU
El presidente presentó además un paquete de lineamientos que, a su entender, deberían guiar la transformación del organismo:
- Mandato esencial: concentrarse en la paz y la seguridad internacionales.
- Subsidiariedad internacional: intervenir solo en problemas que superen la capacidad de los Estados.
- Diligencia institucional: auditar programas, eliminar los ineficaces y condicionar financiamiento a resultados.
- Simplificación normativa: evitar regulaciones que restrinjan el crecimiento económico y la inversión.
Con este planteo, Milei no solo trasladó su política de ajuste a la arena global, sino que también puso en duda la legitimidad de la ONU tal como funciona en la actualidad.