Cámaras productivas advirtieron por cierres, despidos y caída de la actividad, y reclamaron medidas urgentes para frenar el deterioro del sector.

Empresarios y representantes de distintas cámaras del entramado productivo se concentraron frente al Congreso para visibilizar una situación que describen como crítica. Con un petitorio en mano, entregado al jefe del bloque de Fuerza Patria, Germán Martínez, reclamaron la declaración de la emergencia industrial ante el avance de cierres, despidos y pérdida de competitividad.
Un diagnóstico alarmante
El documento presentado reúne el análisis de sectores clave de la economía real, especialmente aquellos vinculados a las pymes. Participaron entidades como la Cámara de la Industria del Calzado, la Fundación Pro Tejer, la Cámara de la Industria Marroquinera, la Cámara del Juguete y distintas organizaciones empresarias.
Las conclusiones son contundentes: caída de la producción, pérdida sostenida de empleo, apertura de importaciones y crecimiento del contrabando. Un combo que, según advierten, está dejando fuera de juego a la industria nacional.
Horacio Moschetto, referente del sector del calzado, señaló que las ramas textil, de indumentaria y calzado son hoy las más golpeadas. En paralelo, Arturo Stabile alertó que el actual rumbo económico acelera el achicamiento del mercado interno y profundiza el empobrecimiento.
El impacto del modelo económico
Las voces empresariales coincidieron en un punto: el esquema de ajuste vigente, combinado con la presión por cumplir compromisos externos, está asfixiando a la producción.
En ese contexto, sostener una pyme se vuelve cada vez más difícil. Los costos aumentan, el consumo cae y la competencia externa crece sin regulaciones equivalentes. El resultado, advierten, es una cadena de cierres que amenaza con profundizarse en los próximos meses.
Un pedido urgente
El reclamo de declarar la emergencia industrial no es solo una señal política, sino un intento de frenar un proceso que, según describen, ya está en marcha.
Desde el sector productivo aseguran que, sin medidas inmediatas, el deterioro será irreversible. Y que detrás de cada fábrica que cierra no solo hay números: hay empleo, tejido social y desarrollo que se pierde.