La operación con bancos internacionales refuerza transitoriamente las arcas del BCRA, pero expone la fragilidad del esquema económico ante los vencimientos de deuda, la falta de dólares genuinos y un mercado que sigue bajo presión.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró un nuevo acuerdo financiero con seis bancos internacionales que le permitirá sumar u$s3.000 millones a las reservas mediante una operación de pase pasivo (REPO), en un contexto de fuerte atención sobre la estabilidad cambiaria y la capacidad de pago del país. La transacción se realizó con parte de la tenencia de bonos BONARES 2035 y 2038 y tuvo un plazo de 372 días.
Según informó la autoridad monetaria, la tasa pactada equivale a la SOFR en dólares más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que representa un costo financiero cercano al 7,4% anual. El resultado de la licitación superó las expectativas oficiales: el BCRA recibió ofertas por u$s4.400 millones, un 50% más que el monto finalmente adjudicado, lo que fue interpretado como una señal positiva por parte del mercado internacional.
Desde la entidad destacaron que el interés de los bancos extranjeros “afianza el proceso de normalización en el acceso a los mercados de crédito”, en un escenario acompañado por la baja del riesgo país y el ordenamiento macroeconómico que impulsa el Gobierno. Además, subrayaron que la operación refuerza la solidez del balance del Central y mejora la posición de reservas internacionales, un punto clave para el programa económico.
El acuerdo llega en un momento sensible para las cuentas externas. El próximo 9 de enero vencerán más de u$s4.200 millones correspondientes a pagos a bonistas privados, lo que podría aumentar la demanda de dólares. En ese marco, el Gobierno busca garantizar que esos compromisos se afronten sin sobresaltos y sin generar tensiones adicionales sobre el tipo de cambio.
En paralelo, el esquema de bandas cambiarias comenzará a ajustarse de forma automática en función de la inflación de dos meses atrás. Con el índice de noviembre en 2,5%, el piso de la banda bajará gradualmente durante enero desde los $915 hasta alrededor de $894, mientras que el techo se moverá al alza desde $1.529 hasta cerca de $1.563.
El Banco Central también anticipó que intentará acelerar la compra de divisas, una variable clave en la negociación con el Fondo Monetario Internacional. La acumulación de reservas sigue siendo uno de los principales desafíos del programa económico, en una economía con histórica escasez de dólares.
Analistas coinciden en que el ingreso de divisas será determinante para sostener el nuevo esquema cambiario. Para ello, el Central mantendrá tasas que busquen hacer atractivas las inversiones en pesos, al menos mientras la inflación local continúe por encima de los niveles internacionales.