El ministro bonaerense advirtió que el entendimiento genera una fuerte asimetría comercial y compromete sectores clave de la economía nacional.

El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, lanzó duras críticas contra el reciente acuerdo comercial anunciado entre Argentina y Estados Unidos. Según el funcionario, el entendimiento representa “una asimetría gravísima” y coloca al país en una posición de desventaja estructural frente a Washington.
Bianco sostuvo que el pacto “no es recíproco” y que las obligaciones recaen casi exclusivamente sobre Argentina. Entre los puntos más preocupantes, señaló que el Gobierno argentino eliminaría aranceles y barreras para cerca del 70% de los bienes provenientes de Estados Unidos, mientras que la administración norteamericana solo abriría parcialmente su mercado para recursos naturales y productos sin patentes.
El ministro también cuestionó que el convenio permitiría transferir datos personales de ciudadanos argentinos hacia servidores ubicados en Estados Unidos, una práctica actualmente restringida por la legislación local. Según advirtió, esta flexibilización podría implicar un retroceso en materia de protección de datos y soberanía tecnológica.
En materia productiva, Bianco remarcó que Argentina se comprometería a no limitar el ingreso de quesos y carnes estadounidenses, una medida que, en su visión, podría afectar de manera directa a sectores sensibles de la industria alimentaria y a economías regionales.
El funcionario aclaró que, por el momento, se trata de un marco general y que aún resta conocer el detalle del documento final. Sin embargo, subrayó que el acuerdo solo podrá entrar en vigencia si es aprobado por el Congreso Nacional. En ese sentido, afirmó que el peronismo tendrá “una responsabilidad política” de revisar la letra chica y, si corresponde, rechazar un entendimiento que considera perjudicial para el país.
Bianco llamó a la unidad del peronismo para “construir una alternativa al Gobierno de Javier Milei”, al que acusó de llevar adelante “una política de entrega” que amenaza la producción, la soberanía y el futuro económico de la Argentina.
“Tenemos que devolverle bienestar y horizonte a los argentinos a partir de 2027”, concluyó.