El ministro de Economía admitió datos negativos pero los encuadró como parte de una etapa “normal”. Apuntó al acceso al crédito como señal de mejora y cuestionó al periodismo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el desempleo y la inflación aumentaron en los últimos meses, pero le bajó el tono al impacto y los definió como parte de una transición esperada dentro del programa económico.
Las declaraciones se dieron en el streaming oficialista Carajo, donde defendió el rumbo del Gobierno de Javier Milei y aseguró que, pese a los indicadores adversos, la población “tiene un mejor pasar” gracias a un mayor acceso al crédito.
Crédito, consumo y una lectura optimista del escenario
Caputo sostuvo que productos como electrodomésticos, autos y textiles son hoy más accesibles, no por una mejora directa del ingreso sino por la posibilidad de financiarlos. “Hay mucha más variedad de autos, mucho más baratos y encima tienen crédito”, planteó como síntoma de recuperación.
En esa línea, el titular del ARCA, Juan Pazo, sumó ejemplos personales para explicar el cambio en los hábitos de consumo. Según relató, antes los pesos “quemaban” y se gastaban rápidamente, mientras que ahora se destinan a bienes de mayor valor, como autos o incluso viviendas.
La escena dejó una idea que el oficialismo viene repitiendo: el consumo cambió de lógica. Menos compras cotidianas y más decisiones a mediano plazo, apoyadas en financiamiento. Una lectura que, sin embargo, convive con datos que muestran caídas en distintos sectores de la actividad.
Inflación, desempleo y críticas al periodismo
Al referirse a los indicadores, Caputo fue directo: “El dato de la suba del desempleo es correcto, subió un punto y es normal que eso pase en este momento de transformación”. La misma lógica aplicó a la inflación, que según explicó pasó de niveles cercanos al 1,5% a ubicarse en torno al 3%.
Para el ministro, estos movimientos no contradicen el rumbo general. Aseguró que el consumo, la actividad y las exportaciones se mantienen en niveles elevados, en el marco de un cambio de modelo económico que, según definió, deja atrás un esquema “proteccionista”.
En ese contexto, también cuestionó a los medios de comunicación por el enfoque de la cobertura económica. Sostuvo que se seleccionan sectores en crisis para construir un diagnóstico general negativo y consideró que esa mirada “roza lo absurdo”.
Entre datos que no terminan de cerrar y ejemplos que buscan ordenar el relato, el Gobierno insiste en una idea que atraviesa toda su narrativa: que lo que hoy incomoda es, en realidad, parte de algo que —según prometen— todavía está por verse.