Julio Alak empezó a mover piezas con un objetivo que excede largamente la gestión en La Plata: convertirse en un articulador central del peronismo bonaerense con proyección a la gobernación. En ese camino, el intendente apuesta a una herramienta clásica pero efectiva: la reconstrucción de la unidad a partir de la experiencia.

En las últimas semanas, Alak avanzó en el reencuentro con dirigentes históricos del peronismo platense y provincial, muchos de ellos protagonistas de la estructura política que lo sostuvo durante sus 16 años al frente del municipio. La reincorporación de figuras históricas no es solo un gesto de nostalgia: responde a una lógica de acumulación y ordenamiento interno.
La movida revela una estrategia clara. En un escenario donde el peronismo busca reconfigurarse tras las tensiones internas y los desafíos electorales, Alak ensaya un modelo de construcción basado en la síntesis entre experiencia y gestión. No se trata únicamente de sumar nombres, sino de reconstruir un entramado político capaz de garantizar cohesión territorial y volumen electoral.
En este sentido, el último viernes se reunió con unos 40 dirigentes, en su mayoría de la Quinta Sección electoral. Fue un encuentro distendido en la casa de Alfredo ‘Tati’ Meckievi, un ex senador provincial y ex intendente de Dolores.

Ese esquema remite a uno de los activos que ya mostró en campañas recientes: la capacidad de ordenar al peronismo detrás de un objetivo común. Su regreso a la intendencia de La Plata se apoyó, justamente, en un armado sin grandes estridencias pero con fuerte respaldo político y territorial.
En ese contexto, la convocatoria a la “vieja guardia” aparece como una señal hacia adentro del peronismo: la prioridad es la unidad. Y también hacia afuera: la construcción de una alternativa competitiva para la provincia requiere experiencia, estructura y conducción.
Alak, con una trayectoria que lo vincula a distintas etapas del peronismo, busca posicionarse como un dirigente capaz de sintetizar esas tradiciones en un proyecto común.
La apuesta no es menor. En la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo define buena parte de su poder nacional, la construcción de liderazgos competitivos es clave para sostener la gobernabilidad y proyectar el futuro del espacio.
En ese tablero, Alak empieza a jugar una carta conocida pero muchas veces esquiva: la unidad como condición necesaria para volver a ganar. Y, sobre todo, como base para garantizar que el próximo gobernador bonaerense vuelva a ser peronista.