El oficialismo busca controlar comisiones clave para frenar avances sobre la criptoestafa, la SIDE y los escándalos que rodean al Gobierno.

En el Congreso comenzó una pulseada decisiva: La Libertad Avanza despliega una estrategia para quedarse con el control de las comisiones más sensibles y evitar que escalen los temas que incomodan al Gobierno, con el caso $LIBRA a la cabeza.
Dos comisiones, un objetivo
El oficialismo apunta especialmente a la Comisión de Juicio Político en Diputados y a la Bicameral de Inteligencia. Ambos espacios serán clave para tratar temas explosivos: desde la criptoestafa que involucra a Javier Milei hasta el funcionamiento de la SIDE y filtraciones que salpican al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La estrategia es clara: sumar la mayor cantidad de integrantes y garantizar presidencias propias o aliadas. En Juicio Político, el nombre que suena es el del leal Gabriel Bornoroni, mientras que la Bicameral de Inteligencia podría quedar en manos de Cristian Ritondo, como parte de una negociación clave con el PRO.
El costo de blindar a Milei
El reparto no es casual. De los 31 miembros en Juicio Político, el oficialismo se asegura una base sólida con aliados para bloquear cualquier intento de avance opositor. El PRO, con sus bancas, se vuelve un actor determinante.
El trasfondo es evidente: la oposición ya prepara pedidos de informes para que Milei y su entorno respondan sobre el caso $LIBRA, que amenaza con convertirse en uno de los mayores escándalos de la gestión.
Inteligencia bajo la lupa
La Bicameral de Inteligencia aparece como otro frente delicado. Allí podrían discutirse desde el manejo de la SIDE hasta el rol de la Unidad de Información Financiera y las advertencias del GAFI sobre irregularidades en el sistema.
Además, podrían ingresar temas incómodos como la investigación judicial que lleva adelante el fiscal Eduardo Taiano o las filtraciones internas que dejaron expuesto a Adorni.
Un Congreso en tensión
El antecedente reciente pesa: la fallida designación de Marcela Pagano al frente de Juicio Político dejó heridas abiertas dentro del oficialismo y expuso internas que ahora buscan evitar a toda costa.
Con este escenario, el Congreso se convierte en un campo de batalla donde no solo se discuten leyes, sino también el control político de las investigaciones que podrían golpear de lleno al Gobierno.