Desde febrero, el gas sube casi 17% y la luz 3,6%, en un contexto de salarios deteriorados, quita de subsidios y creciente malestar social.
En el marco de la política de quita de subsidios, el Gobierno de Javier Milei aplicará a partir del 1° de febrero un nuevo tarifazo que vuelve a encender las alarmas. El gas tendrá un aumento promedio del 16,86% en todo el país, mientras que la electricidad subirá un 3,59% para los usuarios de Edesur y Edenor en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La medida fue oficializada por la Secretaría de Energía mediante resoluciones publicadas en el Boletín Oficial.
El ajuste se suma a una seguidilla de incrementos que ya impactaron con fuerza durante 2024. Entre febrero y abril de ese año, las tarifas de electricidad aumentaron alrededor de un 150%, mientras que el gas acumuló subas de hasta el 300%. Luego de ese período, el Ejecutivo optó por aplicar aumentos por debajo de la inflación mensual para evitar un mayor traslado a precios, una estrategia que quedó atrás tras el proceso electoral.
En los últimos meses, el Gobierno avanzó con la desregulación de la generación mayorista de energía y habilitó un mayor traslado de costos al usuario final. En ese contexto, la quita de subsidios —que en el gas comienza el 1° de febrero y en la luz ya rige desde el 16 de enero— implica un nuevo salto en las facturas, incluso en pleno verano.
Desde la Secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, se enumeraron los motivos del aumento: la cuota mensual de la Revisión Quinquenal Tarifaria, la actualización automática por inflación y precios mayoristas, la aplicación del nuevo esquema de subsidios y la fijación de un precio unificado del gas para todo el año. Este último punto genera un incremento puntual en febrero, pese a tratarse de un mes de bajo consumo.
El Gobierno sostiene que el esquema busca previsibilidad y evitar picos en invierno. Sin embargo, el impacto inmediato vuelve a recaer sobre hogares con ingresos deteriorados. Aunque se intentó minimizar la suba señalando que la categoría residencial más numerosa tendrá aumentos de hasta $3.000, el tarifazo confirma que el ajuste sigue avanzando y que el costo lo paga, una vez más, la sociedad.