Estudiantes de la UBA y el conurbano ocuparon la sede de Educación para reclamar por el presupuesto universitario y las becas Progresar.

La tensión por la Ley de Financiamiento Universitario derivó en una violenta jornada en el Palacio Pizzurno. Un centenar de estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), San Martín (UNSAM), La Plata (UNLP), Lanús (UNLa) y la Universidad Nacional de las Artes (UNA) llevaron adelante una toma pacífica en la sede de la Secretaría de Educación para reclamar la aplicación de los fondos aprobados por el Congreso y la actualización de las becas Progresar congeladas en 28 mil pesos. La protesta culminó con una maniobra oficial de distracción, la incomunicación forzada de representantes y un desalojo ejecutado por la Policía Federal.
Hacia las 17:00, las delegaciones ingresaron al hall del histórico edificio y realizaron una sentada pacífica. Luego de dos horas de cánticos y reclamos por los salarios docentes y los gastos de funcionamiento de las facultades, funcionarios del área ofrecieron abrir un canal de diálogo formal y prometieron un encuentro directo con el secretario de Educación, Carlos Torrendell. Los manifestantes accedieron a la propuesta, liberaron el sector central y se ubicaron detrás de los molinetes a la espera de los resultados, mientras una comitiva de cuatro alumnas subía hacia los despachos para presentar el pliego de reclamos.
En el primer piso la reunión formal devino en una trampa de tono intimidatorio. Al ingresar al salón asignado, el personal de seguridad despojó a las cuatro jóvenes de sus teléfonos celulares y las retuvo a puertas cerradas. El intercambio con Torrendell se extendió por apenas tres minutos antes de que el funcionario recibiera un llamado telefónico directo de la ministra Sandra Pettovello con la indicación de retirarse sin firmar compromisos ni abrir canales de negociación. Tras la partida del secretario irrumpió en la oficina el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, secundado por colaboradores que registraban la escena en video para redes sociales, acusando a los gritos a las estudiantes de cometer un delito.
El operativo arriba sirvió para coordinar el ingreso de la infantería policial abajo. Mientras las estudiantes permanecían incomunicadas, las autoridades abrieron puertas laterales y secundarias para permitir el ingreso de efectivos de la Policía Federal pertrechados con cascos y escudos. La fuerza pública avanzó sorpresivamente y expulsó a empujones a los manifestantes que aguardaban desarmados junto a la salida. El operativo continuó en la vía pública bajo la lluvia, con policías que escoltaron y empujaron a la columna durante varias cuadras hasta la Facultad de Medicina en Plaza Houssay.
Luego del desalojo forzado, tanto la ministra Pettovello como el subsecretario Álvarez celebraron el operativo en sus perfiles oficiales mediante publicaciones con videos y frases como “Desalojados” y “Por la fuerza nada”. El violento episodio se produce pocos días después del fallo del juez Martín Cormick, quien declaró inconstitucional el decreto oficial para frenar la norma, y en la antesala de la Marcha Federal convocada para el próximo 15 de octubre. La comunidad académica denunció que, frente a las resoluciones judiciales favorables a las universidades y la exigencia de cumplir la ley, la respuesta del Gobierno consistió en montar un simulacro mediático, suspender las garantías de los manifestantes y recurrir a la represión policial.